Cubanos agobiados por la escasez: ‘Hasta en la comunidad primitiva los humanos se alimentaban a diario’

Las autoridades siguen restringiendo la venta de los productos disponibles en las tiendas estatales, limitando espacios y extendiendo ciclos de abastecimiento.

Cola en La Habana. DIARIO DE CUBA

Autoridades de La Habana anunciaron nuevas restricciones a la venta de productos a través de los comercios estatales en moneda nacional, una medida que pretende acabar con las desgastantes colas de días que están padeciendo los cubanos y agravadas por la escasez sin solución a corto plazo en la Isla.

El oficial Canal Habana informó en su perfil de Facebook que, desde el viernes pasado, la distribución de mercancías de las cadenas Caribe y Cimex se vincula a las bodegas.

Según la decisión, adoptada en municipios como Plaza de la Revolución, «se reorganiza con el objetivo de disminuir la aglomeración de personas en los establecimientos y la necesidad de una mejor comercialización de los productos más demandados por la población».

La nueva medida, un mes después de que se anunciara que solo se podría comprar en los establecimientos del municipio de residencia, restringe aún más los ya delimitados espacios de compras para el abastecimiento diario.

Según las nuevas disposiciones, las bodegas se vincularán a las tiendas Cimex y Caribe y se aplicará la «organización por ciclo» de la venta. Esto significa que no se comenzará un ciclo nuevo hasta que el 90% de los núcleos familiares adscritos al establecimiento asignado no haya efectuado su compra.

Herenia López, residente en Diez de Octubre, dijo en un comentario en la publicación de la televisora local que en su municipio «ya se aplica» esta medida «y siguen las aglomeraciones, colas de días para lo que venga».

«¡La mayoría de los que trabajamos seguimos igual, sin opción!!», lamentó López.

Yuleiky Hernández, por su parte, reclamó que la medida se extienda a repartos de Habana del Este como Alamar, al que consideró como «uno de los peores para poder comprar algo».

«Entre la cantidad de población y las escasas tiendas es imposible comprar en los establecimientos establecidos. Tenemos que seguir subsistiendo con el triple de los precios que ponen los despiadados revendedores, con el cuento que todo ha subido, matándonos entre nosotros mismos. Hace falta que incluyan a Alamar, pero antes de que nos matemos por comida«, pidió.

Según Enrique Núñez Martínez, en Plaza se ha notado «la organización y la tranquilidad en las cuadras donde están las tiendas».

«Se mantiene la cola, pero nada tiene que ver ya con lo anterior. La parte negativa radica en la frecuencia del abastecimiento y la variedad de ofertas. Eso habrá que equilibrarlo porque nadie se puede bañar con un picadillo o hacer jabón con papas. El éxito dependerá de la capacidad de distribución y las cantidades para poder acortar los ciclos», consideró.

«Ni un paquete de pollo alcanza para dos meses ni dos picadillos creo que se puedan estirar lo suficiente ni con la magia de las viandas. Con esta medida se contribuye al orden, pero hasta en la comunidad primitiva los humanos se alimentaban a diario, con la opción de salir a cazar sus propios alimentos, algo que ahora se condiciona a un solo establecimiento», lamentó.

En opinión de Orietta Ruiz Arango, la nueva medida «no da resultado» y «ahora no se sabe cuándo volverás a comprar pollo o cualquiera de las escasas opciones que tenemos».

Marilyn Ferrer, en el segundo día de la medida implementada, dijo que en la tienda donde tiene que comprar productos de primera necesidad en Plaza, «solo hay en venta mesa de comedor con sillas, pasta de ajo y condimento integral». Lamentó que «otras tiendas sí tienen algunos de esos productos de primera necesidad y en otras no hay nada».

En medio del desastre del abastecimiento de productos de primera necesidad, sobre todo de la comida, las quejas de los angustiados ciudadanos cubanos empiezan a publicarse en los medios oficiales, aún con escaso contexto y en medio de acusaciones a «coleros y sus acólitos». 

«Continúan los descontroles que por supuesto afectan a los trabajadores. En la tienda Otero, Hospital y Neptuno, está la mantequilla y no se vende (desde el sábado) por documentos, según refiere el administrador», publicó el periódico Tribuna de La Habana, citando a una usuaria de Facebook.

«Una oportunidad que favorece a los coleros y sus acólitos. Quién nos ampara. Trabajadores que dejaron de dormir para acceder al producto. Si pueden, deben comprárselo a los revendedores al simple precio de 300 pesos», escribió Hilda Suárez.

Pese a la severa crisis económica que atraviesa la población del país, marcada por la escasez de productos de primera necesidad, entre ellos los alimentos, las autoridades cubanas siguen poniendo numerosas trabas a los trabajadores agrícolas y del sector privado. Gasta sumas millonarias en la importación, mientras se niega a liberar las fuerzas productivas.

TOMADO DE DIARIODECUBA

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