El castrismo es bueno en repetir slogans, como ese de que en Cuba nadie queda desamparado, aunque en la práctica la realidad en es otra, como en el caso de este cubano, que lleva 22 años esperando para tener una casa

Las novelas de George Orwell se quedan pequeñas al lado de la historia de Leoncio Rodríguez Terencio, un cubano que lleva 22 años esperando por una solución del gobierno desde que un huracán arrasara con su vivienda en 1998.

No son dos, ni tres, sino 22 los años que lleva este cubano luchando contra el andamiaje burocrático del régimen, como si los funcionarios estuvieran esperando que desistiera de su empeño y asumiera la resignación como modo de vida.

Vecino de Miriam no 21, en Nuevitas, Camagüey, Rodríguez Terencio escribió a la redacción del oficialista periódico Juventud Rebelde para denunciar su caso, y este 7 de octubre le dieron acuse de recibo.

Narra en su carta que es damnificado desde 1998, cuando un huracán destruyó totalmente su vivienda, y hasta el día de hoy el régimen no le ha dado una solución final a pesar de haber realizado todos los trámites pertinentes en varias ocasiones.

Explica que en algún momento le entregaron algunos recursos para edificar una nueva vivienda en el lugar donde antes estuvo la otra, y entonces comenzó a construir, pero llegó el momento en que los materiales no alcanzaron debido a los cálculos errados de los funcionarios.

Debido a esto no tuvo más opción que comenzar nuevos trámites, pero se encontró con que otra vez más el incorrecto trabajo de funcionarios de la Unidad Municipal Inversionista de la Vivienda, que ya no figuran allí, se atravesó en su camino, hasta que su caso fue relegado al olvido, y los funcionarios pasaron a emplear su tiempo en otros asuntos.

Refiere, como si se tratara de un plan bien orquestado, que misteriosamente su expediente desapareció de la bloquera donde antes le habían entregado los materiales, y que además su caso no aparece en los planes de seguimiento y terminación de viviendas.

Ante esto no dudó en reunirse con varios dirigentes del Gobierno en Camagüey. Incluso, señala que el delegado de su circunscripción se ha convertido en el abogado defensor de su causa, pero aun así todo continúa igual: nada sucede.

“Es doloroso ver la cantidad de viviendas que en pocos meses se les ha dado inicio y terminación, y la mía, que comencé hace tantos años, sigue inconclusa y sin esperanza alguna”, manifiesta Leoncio.

Tomado De ADNCUBA

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