Anibaldo Sánchez reclamó vía Facebook por la aplicación de la multa de 2000 pesos, una de las tantas que durante la pandemia ha impuesto la Justicia cubana.

Como evidencia de que el Estado cubano reconoce constitucionalmente la propiedad personal y/o privada, pero no la respeta, el usuario de Facebook Anibaldo Sánchez Guerra denunció que le impusieron una multa de 2000 pesos por vender carne de un cerdo suyo.  

“Miren esto”, escribió Anibaldo: “2000 pesos de multa por vender 10 libras de carne de puerco de un cochino mío”.

En las imágenes que acompañan el breve pero contundente texto, se observa al ciudadano cubano junto a la documentación de la multa, que está enumerada en la parte superior con los dígitos 809 388.

Los comentarios de apoyo no tardaron en llegarle a este hombre, residente según la multa en la occidental provincia de Pinar del Río. 

Hubo quienes le dijeron, irónicamente, que agradeciera a “la chivata del barrio” y también a “las leyes de tu país”.

Otro usuario, le animó a que no pague, mientras otra le dijo: “Ni lo de nosotros es nuestro. No es fácil”

En el contexto de la epidemia de Covid-19, la “Justicia” cubana ha tomado medidas que van desde la prohibición de permanecer en parques y áreas comunes hasta la imposición de multas de 2000 y 3000 pesos.

Según el artículo publicado este 22 de septiembre en la plataforma estatal Cubadebate, que reseña el panorama de la capital a tres semanas de las medidas restrictivas, se han impuesto más de 54 000 multas en La Habana.

Orestes Llanes Mestres, Coordinador del Programa de Fiscalización, Control e Higiene del Gobierno de La Habana, precisó que hasta el 21 de septiembre se habían realizado 193 214 acciones de control.

De cualquier modo, Anibaldo ha recibido el tratamiento que se le está dando, a partir del brote de la pandemia en el país, a presuntos coleros, revendedores o acaparadores que, en muchos casos, terminan siendo personas naturales, propietarios de sus bienes y con el derecho de hacer uso de ellos. Los efectos de esta cacería de brujas no llegan, sin embargo, a cuadros ni altos funcionarios.

En este entorno hostil los cubanos han tenido que aprender a sobrevivir a la escasez y a la persecución. Probablemente por eso uno de los comentarios que le hizo uno de sus amigos fue este: “pero no lo podías vender por encargo a gente de confianza?… “sabes que les gusta ejemplarizar y a ti siempre te han tenido en la mirilla por tus cualidades humanas y por tu forma de querer cambiar lo que tiene que ser cambiado”.

Tomado De ADNCUBA

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