Mercedes Fuentes Rodríguez es cubana, tiene 51 años y vive en Brooklyn, Nueva York, Estados Unidos. A ella le gustaría encontrar a su hermano por parte madre Raúl Pérez Rodríguez, que se crió con la abuela materna de ambos, Julia Moreno Riso.

Él se fue de Cuba en 1980, por el Mariel, cuando tenía 21 años y la familia sabe, por sus cartas, que ha vivido en varios estados de EE.UU., entre ellos, Nueva York y Chicago, donde tuvo una amiga mexicana, llamada Marisela Ponce de León.

Raúl Pérez Rodríguez es hijo de la madre de Mercedes Fuentes, Adelaida Rodríguez Moreno, ya fallecida.

Él nació en Cueto, Holguín, el 1 de enero de 1959 y además de Mercedes Fuentes tiene otros tres hermanos en EE.UU. (quedan otros dos en Cuba). Su familia no sabe nada de él desde hace 20 años.

Hace unos años, Mercedes intentó localizarlo a través de la Cruz Roja. Para ello envió la única foto que tenía de su hermanastro, pero ni lo encontraron, ni se la devolvieron.

Desde que ella llegó a Estados Unidos, hace 11 años, Mercedes ha escrito a todos los perfiles de redes sociales que llevan el mismo nombre que su hermano, pero no ha dado con él.

También ha intentado buscar en las bases de datos de las prisiones y hospitales, pero al no tener datos personales ni de la Seguridad Social la búsqueda ha sido infructuosa.

La familia de Cuba no entiende cómo Mercedes no ha dado con su hermano Raúl en once años. “Cómo voy a saber, si esto es un país muy grande y nadie sabe de él”, dice a CiberCuba.

“Nos preguntamos todo el rato, dónde estará qué ha pasado con él?”, añade Mercedes Fuentes.

La emigración ha roto muchas familias en Cuba. Como Mercedes está también la familia de Vidalina Sánchez Góngora, que a sus 70 años le gustaría encontrar a sus primos Ramón Rodríguez Sánchez, Alfredo Rodríguez Sánchez, Dolores Rodríguez Sánchez e Idailsa Rodríguez Sánchez, de los que no sabe nada desde hace medio siglo.

La semana pasada la cubanoamericana Ada Alfonso se puso en contacto con este portal y en cuestión de horas localizó a sus hermanastras y a su padre en Santa Clara, con los que llevaba años sin comunicarse, luego de perder los números de teléfono en una mudanza.

Tras ponerse en contacto con CiberCuba, un sobrino de Ada Alfonso escribió enseguida a este portal través de nuestro número de WhatsApp (+34 621 38 39 85) y, por otra parte, un joven de Santa Clara, lector de este diario, buscó los nombres de la familia en la guía telefónica de ETECSA y gracias a su ayuda, hubo reencuentro.

Este joven confiesa que para encontrar el número de una de las tía de Ada Alfonso usó la base de datos ETECSA que pasa de mano en mano en Cuba y agregó el nombre de una de las señoras que quería encontrar Ada Alfonso. “Fue fácil. Quienes estaban cerca de mí me dijeron ¿para qué te metes en eso? Te vas a buscar un problema y yo les respondí que quizás, pero si fuera yo quien estuviera buscando a mi familia, me gustaría que tanto CiberCuba como Ada o cualquier otro cubano de buen corazón me ayudase a encontrarla. En la mañana, una de esas personas me mandó el link con la noticia (del reencuentro familiar) y le dije: ‘¿Viste?’, no pasó nada malo ni mencionaron mi nombre ni mi número. Se puede ayudar a Cuba de muchas maneras”, comentó.

Tomado De CIBERCUBA

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