Jorgelina Urgellés es una cubana residente en Baracoa que visita el matadero en busca de tripas de animales para cocinarlas.

“Esos son unos mondongos, de puerco, fui al matadero”, relata la mujer en declaraciones a Cubanet, mientras limpia las tripas en un río junto a un niño.

Jorgelina explica que se fue a las 12 de la noche al matadero, llegó sobre las 3 de la madrugada al lugar y cuando salió era de día. “No hubiese ni alcanzado”, precisa la mujer.

“Se preparan, para sacarle grasa, y ni grasa casi tienen”, añade en referencia a las tripas, que asegura que “se preparan bien”, y que incluso pueden llegar a hacerse chorizo con ellas.

El drama alimentario, que la obliga a disputarse un lugar por alcanzar tripas de cerdo no es el único drama de Jorgelina, que además vive en una casa en pésimas condiciones, y carece de recursos para reparar su vivienda.

La señora explica que ha esperado por una ayuda prometida, “y lo que me dieron fue teja negra de esa”.

“No he visto la ayuda así. Han venido en un tiempo atrás, pero no veo nada claro”, añade la señora 

“Yo me siento un poco disgustada, amargada así, pero bueno, estamos con la fuerza de Dios, hasta que dios supla”.

En septiembre, Santiago Sobrino Martínez, ministro de la Industria Alimentaria, generó gran polémica, al exaltar en el plan de la Industria Alimentaria cubana la producción de alimentos poco convencionales para lograr la llamada “soberanía alimentaria”, entre ellos aludió a la producción de tripas y gallinas “decrépitas”, todo ello cuando en Cuba se vive uno de los peores momentos de escasez de comida desde la década del noventa.

Tomado De CIBERCUBA

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