Cubana ayuda a personas que huyen de guerra en Ucrania

La cubana Karla Puente y ayuda enviada a Ucrania. (Fotos: Puente/Facebook y El Toque)

Una cubana de 27 años, Karla Puente, vive en Varsovia, Polonia, donde recibe y ayuda a personas que escapan de la guerra en Ucrania.

“Nos llamaron a la una de la mañana para saber si podíamos acoger a una familia ucraniana. Dijimos que sí, por supuesto. Se les veía el pánico en la cara. Llevaban días sin comer”, contó Puente al medio independiente El Toque.

Puente vive en Polonia desde hace tres años y dice que no esperaba descubrir lo que era una guerra.

“Me toca muy de cerca; mi novia es ucraniana y su hermano está en el frente. Él es muy joven, solo tiene 20 años. El clima en casa es de estrés todo el tiempo. Sin querer, estamos esperando que suene el teléfono y nos digan que algo malo le ocurrió. Hace días no sabemos de él, pero confiamos en que esté bien. Las malas noticias llegan rápido”.

La familia ucraniana llegó de madrugada a su apartamento, “que no es muy grande, pero nos logramos acomodar. Al día siguiente les encontramos otro sitio fuera de la ciudad. Mi pareja sirvió de traductora. El idioma no lo entiendo mucho, pero no hacía falta conversar para percatarse de que tenían los corazones rotos. ¡Cuánta gente, cuántas cosas habrán dejado atrás!”.

Según la ONU, más de 10 millones de personas están desplazadas de Ucrania por la guerra ordenada por Vladímir Putin. En el conflicto han muerto 902 civiles, 115 de ellos menores de edad, y 1459 resultaron heridos.

Junto a otros latinos, Puente creó una pequeña red de ayuda. “Todo es muy modesto. Un día a una muchacha se le ocurrió que comenzáramos a recolectar comida, mantas, medicamentos, lo que fuera, para enviar a Ucrania o para donar a los refugiados. Y en eso estamos”.

La cubana recoge la ayuda en el bar donde trabaja, Macondo Bar Latino. “Quienes pasan siempre dejan algo, incluso comida para mascotas. Aquí hay mucha conciencia sobre el cuidado y la protección de los animales. Cuando la cantidad de mercancía es bastante, la enviamos a la frontera”. 

“Si bien tratamos de ayudar a todo el que lo necesite, estamos centrados en la comunidad latina que viene desde Ucrania. Tenemos una red de ayuda legal en español, porque hay muchos ecuatorianos, colombianos… Solo me he topado con una familia cubana. Era una mujer llamada Beatriz, su madre y su hija. Se quedaron en casa de una amiga, pero fui a verlas y conversar con ellas porque no hablan inglés ni polaco, solo algo de ucraniano. Las puse en contacto con un abogado para que logren regularizar su estancia”.

“Mi novia y yo estamos inscritas en una base de datos en la que cada uno declara a cuántas personas puede acoger y si acepta mascotas o no. En nuestro caso sí las permitimos. A partir de esos datos, los organizadores de esta iniciativa te localizan. Hay muchas personas entrando por la frontera, y necesitan un techo”. 

“Están llegando demasiados refugiados. No hay dónde acogerlos a todos; hay muchas personas durmiendo en la Estación Central de Varsovia. Es un horror. La intención de ayudar siempre está ahí; pero llegará el momento en que esa ayuda masiva se detenga. Es muy triste”, confesó.

“La cooperación no solo se nota en lo físico, sino también en lo virtual. En las redes sociales se habla muchísimo de Ucrania. Todos los grupos a los que pertenezco en Facebook y que no tienen nada que ver con el tema se han enfocado en crear alianzas de apoyo. Las personas ofrecen sus casas, sus autos y sus víveres. Ha sido muy espontáneo; no ha salido solo de la gestión de organizaciones y espacios gubernamentales”.

“La solidaridad de Polonia ha sido inmensa; es una nación volcada en ayudar a otra. Además, también se siente la incertidumbre y el temor en el aire: ¿Y si mañana nos toca a nosotros? ¿Y si nos invaden?”

“Yo quisiera hacer más por ayudar. Mientras uno se mantiene en su zona de confort, tranquilo, en su casa, con comida caliente, protegido y con la persona que quiere, hay mucha gente temblando de miedo en un refugio o en un búnker; o llegando a Polonia a empezar de cero, sin nada y con un idioma diferente. Hay otros que ni tan siquiera está”, agregó a El Toque.

TOMADO DE CUBITANOW

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