Cuba vista por un turista: ‘un país destrozado por el cuento de la igualdad’

El ecuatoriano Joffre Camapaña Mora hace un retrato de la realidad cubana tras un viaje en el que se topa con algunas de las ‘calamidades’ que sufren los cubanos.

Camión de pasajeros en Camagüey. JOFFRE CAMPAÑA MORA/TWITTER

El ecuatoriano Joffre Campaña Mora, fundador del centro Gobernanza y Derecho, realizó un retrato de la Cuba actual con algunas de las «calamidades» que sufren los cubanos. En un hilo en Twitter contó su experiencia como turista en el que calificó como «país destrozado por el comunismo y el cuento de la igualdad«.

«La primera impresión al llegar a La Habana, el aeropuerto José Martí: viejo, descuidado. En migración retuvieron mi pasaporte por cerca de 20 minutos, hasta que un funcionario me lo devolvió y permitieron mi ingreso», inició su relato.

«En el aeropuerto pensé en cambiar dólares. Me pagaban 24 pesos por dólar. Me alertaron que lo cambie en la calle, 100 pesos por dólar. Tomé un taxi para que nos traslade a retirar el auto rentado. En el sitio indicado nos dijeron que no estaba el auto. Nos enviaron a otro sitio, cerca del Museo de Arte. Valor del taxi, 50 dólares, es decir 5.000 pesos cubanos. El salario promedio mensual es de 32 dólares», escribió.

Campaña explicó que les entregaron «un vehículo deteriorado» a un costo de «120 dólares por día, con luces laterales rotas. Más 20 dólares diarios por seguro y 50 dólares por combustible».

«Era el único auto disponible. Luego supe que llenar el tanque cuesta ocho dólares (baratísimo) con gasolina especial (la + cara). La entrega del auto demoró casi tres horas. Aprovechamos para almorzar en el restaurante Cha Cha Cha (privado, no del Gobierno), bonito. Almuerzo normal, 45 dólares», añadió. 

«Retirado el auto viajamos hacia Camagüey. Por la distancia, luego de una lluvia torrencial, nos quedamos en Cienfuegos. Hospedaje en un room rent (casa con habitaciones de renta). 20 dólares. La cena casera, 30 dólares», continuó.

Dio una calificación a las carreteras en general de «5/10» y definió los tramos como «aceptables, otros regulares, otros malos y otros pésimos».

«Luego de Cienfuegos, Camagüey. Una ciudad diseñada por españoles, pero muy descuidada. Como detenida en el tiempo (igual que el resto de Cuba). Transporte público (carretones de caballos, bicitaxis, camiones) calamitoso. Recibimiento formidable, con un puerco, baile, música, etc. La calidez de este grupo, familiares y amigos de mi esposa (y ahora míos), lo mejor de Cuba», dijo. 

Para el turista ecuatoriano, «Camagüey tiene su encanto, pero la situación es calamitosa» y abundó: «Filas para comprar comida, farmacias paupérrimas. Tiendas que venden alimentos solo con tarjetas de crédito (para extranjeros en definitiva y lugareños privilegiados con parientes en el exterior).»

«En Cuba los alimentos en los mercados carísimos. Se encuentran algunos, pero a precios inalcanzables para la mayoría. Una pierna de chancho (cerdo), por ejemplo, 40 dólares. Una ristra de ajo, seis dólares», señaló.

«En la carretera se pueden encontrar ‘paladares’, 1.160 pesos. El profesional, médico o funcionario, gana aproximadamente 3.500 pesos al mes. Los mejor pagados, aproximadamente 5.000 pesos al mes», abundó.

Para el abogado, los Cayos de Cuba son «otro país» donde «el cubano normal no puede entrar. No aceptan efectivo, solo tarjetas de crédito. Una obra de ingeniería fabulosa, con hoteles de lujo, e incluso un delfinario.»

Sobre La Habana, dijo que es una «ciudad que podría ser espectacular», pero está «totalmente abandonada».

En su opinión, «lo que se salva de La Habana» es «el Capitolio, el Teatro Nacional y la zona hotelera de Miramar, Vedado y por supuesto el famoso Hotel Nacional, una belleza arquitectónica».

«En definitiva, el que podría ser un país maravilloso, es un país destrozado por el comunismo y por el cuento de la igualdad. Cuba es un país de enormes diferencias, en el que los extranjeros son privilegiados y en que los taxistas ganan más que los neurocirujanos», afirmó.

«La salud es en teoría gratuita. Pero los pacientes deben llevar hasta los guantes. Por ejemplo, en temas dentales, los pacientes deben llevar la resina. De lo contrario no los pueden atender. Las farmacias totalmente desabastecidas. Amigas de mi esposa le pidieron que les lleve medicamentos tan básicos como paracetamol, ibuprofeno y resinas dentales para calces (empastes). Esos productos no se obtienen en las farmacias», agregó.

«Además, hay cortes de luz de entre ocho y diez horas diarias. La situación es dramática. Algunos cubanos me dijeron que cenan agua con azúcar. Varios de los taxistas que conocimos eran profesionales. Incluso uno era fisioterapeuta con dos especialidades. Gana 8.000 pesos al mes, es decir, 80 dólares, más lo que genera el taxi. Preguntados por qué no se rebelan, responden que la Seguridad del Estado está en todas partes», escribió.

Para concluir, Campaña Mora dice que «en Cuba hay ciudadanos de primera, de segunda y de tercera. De primera, la cúpula del Gobierno. De segunda, los cubanos que pueden comprar en las tiendas Panamericana que solo permiten pagos con tarjeta de crédito o con tarjetas virtuales cargadas en el exterior. De tercera, los demás.»

TOMADO DE DIARIODECUBA

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