Cuba, “se vende un país y su memoria”

Foto de archivo: Cuballama.

El escritor Enrique Del Risco compartió este jueves un testimonio del éxodo masivo de cubanos de quienes lo venden todo en Cuba, incluido sus fotos y libros, antes de salir del país

«Te escribo por algo que está pasando aquí y que me tiene absolutamente consternada. Como sabes mucha gente está vendiendo sus casa ‘con todo adentro’ para irse», dijo una persona desde La Habana.

«Ese ‘con todo’ incluye bibliotecas, papelerías, cuadros, en fin… todo. Los nuevos dueños se quedan con lo que les interesa y botan en las esquinas, convertidas en enormes basureros, lo que no quieren».

«En esos basureros se encuentran cosas increíbles. Yo misma he recogido álbumes familiares inmensos, dibujos, cartas… en fin, hasta un librero de caoba en perfecto estado», agregó.

Varios cubanos contaron que han pasado por esa misma situación.

«Lo puedo confirmar en primera persona. Hicimos lo propio ahora cuando saqué a mi padre de 83 años. En las paredes y closets dejamos muchos cuadros. En las estanterías, miles de libros. Lo saqué el 28 de enero de este año. Cada noticia de espanto desde Cuba me ratifica que fue la decisión correcta», dijo Julián Jiménez Krause.

Una cubana contó que también acaba de de sacar a sus padres con 86 años. «En mayo, después de tener a mi mamá ingresada con neumonía en el Fajardo. Fue una pesadilla y eso que había oxígeno y antibióticos. Pero imagínate todo lo demás… ella intolerante a la lactosa, diabética, con disfagia… toda su comida tuve que importarla… en fin, por suerte logré sacarlos».

«Digo que me enoja porque cuando Mariel pasó lo mismo, en mi casa entraron y acabaron con mis libros. Supe luego que a unos días de nuestra partida sus carátulas pisoteadas satisfacían el escarnio de los envidiosos», recordó José Antonio Arias.

«Recuerdo en los 90 la gente vendiendo libros, cuadros, máquinas de escribir, mantillas bordadas por la abuela, platicos de la colonia, muebles, fundas de almohada, todo cambiado lentamente por comida, por poca comida. Una vez pasé por un portal donde estaban vendiendo una Enciclopedia Británica del cincuentipico, enterita y como nueva. La compré por el equivalente de cuatro dólares y tuve que pagarle a un cochero que pasaba para que me los llevara hasta la casa en su ‘araña’, carricoche de dos ruedas. Allá está todavía la enciclopedia en casa de mi viejo. Es la ‘Cuba material’ que se iba por el tragante», dijo César Pérez.

«Se vende un país y su memoria», afirmó Elaine Acosta.

TOMADO DE CUBITANOW

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