Cuba: entre promesas incumplidas y reclutamientos de informantes

‘Caotizar el barrio para tener la justificación de desplegar un operativo policial como pantalla para reclutar informantes.’

Street Art en La Habana. DIARIO DE CUBA

Luego de perder su vivienda y casi todas sus pertenencias, a consecuencia de un derrumbe, Carelia Muñiz lleva a cuestas a sus tres hijos menores de edad, de alquiler en alquiler, desde septiembre de 2017 cuando el huracán Irma azotó a la Isla. Ni siquiera pudo clasificar para reubicación temporal en un albergue «porque ya entonces los albergues estaban colapsados y en niveles críticos de hacinamiento como me informaron en la dirección municipal de Planificación Física de Centro Habana».

«Los primeros seis meses vivimos entre casas de familiares y de amistades. Luego tuvimos que alquilar, pero ni con el salario de mi esposo y mío juntos nos alcanzaba para pagar el cuido de los tres niños y un alquiler decente. Son indescriptibles las condiciones infrahumanas en las que hemos tenido que pernoctar, y muchas las lágrimas. Año tras año nos dicen lo mismo: que no hay disponibilidad de viviendas o locales. Por eso compadezco a los pinareños y a todos los que el huracán Ian le destruyó sus casas, porque el Gobierno solo vive de promesas y por norma se toma todo el tiempo del mundo para intentar cumplirlas», relata Muñiz, quien tampoco devenga ingresos económicos suficientes «para pagar las tarifas de soborno que exigen ‘por la izquierda'».

El caso de esta madre trabajadora no es aislado. Las propias estadísticas del régimen lo demuestran. La política actual del Programa Nacional de la Vivienda, aprobado en 2018 e implementado en 2019, incluye un plan de entregar viviendas a madres con tres o más hijos con el propósito de estimular la natalidad en el país. Sin embargo, el pasado mes de mayo el régimen reconoció que, al cierre del cuarto mes, el cumplimiento del plan anual no sobrepasaba el 12%.  

A inicios de 2021 admitieron, además, que más de 1.400.000 de viviendas en el país estaban en regular o mal estado, equivalente a un 37% del fondo habitacional. Con un déficit habitacional de 862.879 unidades, todas las provincias incumplieron el plan y se terminaron poco más del 50% de las viviendas proyectadas.

Sin medicamentos

Mientras aguarda por el listado de medicamentos que arribaron a la farmacia, Nicolás Abreu, historiador jubilado, saca cuentas sobre cuánto le podrían costar aquellos otros que «siempre están en falta, y que aun así los doctores los siguen recetando».

«Lo único bueno que tuvieron los huracanes que pasaron por Cuba es que, poquito a poquito, dejaron al desnudo todas las mentiras del Gobierno. Intentan convencer a un pueblo de que los problemas, las carencias y la escasez, son del mes o del año pasado. Parodiando a mi poeta favorito: son en realidad ‘viejos temas de uso’. La escasez de medicamentos, en mayor o menor escala, es recurrente en la historia de la revolución, y hoy, seis décadas más tarde pretenden solucionar el problema dolarizando la sobrevida del cubano. Donde único encuentras todos los medicamentos que necesitas es en las farmacias internacionales que se pagan en divisas extranjeras, y en el mercado negro», remarca Abreu quien, como todos los habaneros consultados, coincide en que, «incluso los medicamentos que llegan como donativos o ayudas humanitarias son politizados y secuestrados por el Gobierno».       

El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) declaró que entregará al régimen cubano más de 46 millones de dólares en créditos para el reforzamiento de su industria farmacéutica, fundamentalmente para la producción de antibióticos, soluciones parenterales, medicamentos genéricos y biosimilares. Un anuncio que llega tras las declaraciones del conglomerado BioCubaFarma —entidad controlada por las Fuerzas Armadas— reconociendo que, en el primer semestre de 2022 estuvieron en falta más de 140 productos del cuadro básico de medicamentos en las farmacias y hospitales cubanos.

Igualmente,  BioCubaFarma admitió y justificó que no posee las materias primas para producir todos los medicamentos del cuadro básico, porque en 2021 invirtió el 50% de los recursos financieros y materiales para el desarrollo y producción de varias vacunas contra el Covid-19.

¿Reclutamiento de informantes?

En medio de este panorama, donde mayorean los derrumbes, el colapso del sistema de albergues para damnificados, los desalojos y la severa escasez de medicamentos, se suma el aumento de la represión policial, del acoso y del hostigamiento, en todas sus variantes y niveles, contra la sociedad civil sin distinciones de sexo, raza y edad.

No obstante, el régimen insiste en negar el aumento de la represión, no solamente contra opositores, activistas, periodistas y artistas independientes, sino también contra toda la sociedad civil que continúa saliendo a las calles en reclamo de derechos, libertades, medicinas, alimentos, servicios públicos eficientes y liberación de una lista de presos políticos que aumentan día tras días.

Según las declaraciones de Carlos Fernández de Cossío, viceministro de Relaciones Exteriores, «el Gobierno de EEUU alega una ola de represión por parte del Gobierno cubano sin que existan pruebas o hechos que la sustenten». Este mismo funcionario mintió el pasado mes de agosto, ante las cámaras de la BBC, respecto a la detención de menores de edad a raíz de las protestas del 11J.  

Desde disímiles barriadas habaneras se ha denunciado una estrategia de hostigamiento, presión y control, que se recrudeció tras el paso del huracán Ian por Pinar del Río y provocara un apagón nacional sin precedentes, y la emergencia de focos de cacerolazos en todas las provincias del país: «caotizar el barrio para tener la justificación de desplegar un operativo policial como pantalla para reclutar informantes».

«En mi barrio apareció un cartel en contra del Gobierno hace poco más de un mes, pero nunca me tragué el cuento. Mi sospecha de que fueron ellos mismos para poder justificar las toneladas de citaciones para interrogatorios, se volvieron hecho y verdad», denuncia Daniel, vecino del municipio Plaza bajo condición de anonimato.

Y añade: «En el interrogatorio comprobé, como todos los que fuimos citados, que nunca se trató de averiguar sobre el dichoso cartel ni sobre su autor o autores. Todas las preguntas eran sobre si sabíamos en qué pasos o actividades delictivas andaba Mengano o Fulano. Nunca me preguntaron nada relacionado con política, a excepción de algún que otro señalamiento sobre algún que otro meme que he compartido en Facebook. Como conclusión del interrogatorio, que ellos le llamaron ‘entrevista’, insistieron en que no habláramos con nadie. Ni siquiera de que habíamos sido citados e interrogados. Fue, simplemente, el primer paso a un posible intento de reclutamiento».     

«Este mismo modus operandi lo aplicaron en el caso del sabotaje con cocteles molotov contra una tienda MLC de Lawton. Quizás le quedan pocos chivatones en sus filas y necesitan renovar el line up«, concluye.

TOMADO DE DIARIODECUBA

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