Cuba en marcha atrás: la gente vive menos años que antes

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‘Se está reduciendo la expectativa de vida de los cubanos. Con poca, mala alimentación o desnutrición, y falta de medicinas, el sistema inmunológico baja.’

Una calle de La Habana. DIARIO DE CUBA

El régimen nunca lo va admitir y tampoco hay forma de probarlo médicamente con datos precisos, debido al control enfermizo que tiene la dictadura castrista de todo lo que hacen quienes laboran en Salud Pública. Pero, a no dudarlo, la falta de medicamentos ya debe estar ya causando muertes en Cuba, además de las que causa el Covid-19 por falta de vacunas probadamente efectivas, la poca higiene, las colas obligadas y el depauperado sistema de salud en la «potencia médica».

Pero dejemos a un lado la pandemia, que es letal en el mundo entero, y enfoquémonos en la crueldad  de la tiranía de Raúl Castro, que prefiere que los cubanos se agraven de sus enfermedades o mueran por falta de medicinas y tratamiento médico adecuado, antes que reconocer la inviabilidad del socialismo y restaurar las libertades económicas y sociales que impedirían que esa desgracia ocurriese.

Y el mundo, o no se entera, o si se entera repite la versión oficial castrista de que eso es difamación, una campaña contra la «revolución cubana», y que la escasez de medicinas que hay es culpa del «bloqueo» de EEUU. Un «bloqueo» muy sui generis, pues es solo bilateral y lo aplica el país que es la mayor fuente de divisas que tiene Cuba.

Sin embargo, si fuesen los gobiernos de Jair Bolsonaro en Brasil, o el de Sebastián Piñera en Chile, ambos de derecha, los que estuvieran ocasionado en sus países una grave crisis de salud pública, con las farmacias y los hospitales sin antibióticos, y la gente agravándose o muriendo a consecuencia de ello, el mundo entero se horrorizaría.

Globalmente los medios de comunicación (entre ellos El País de Madrid) arremeterían contra Bolsonaro y Piñera. La Asamblea General de la ONU  aprobaría por abrumadora mayoría resoluciones exigiendo a ambos presidentes poner fin dichos modelos económicos, o que renuncien.

Pero ocurre en Cuba y no pasa nada. Porque se trata de un Gobierno de «izquierda». Los medios, en su mayoría escorados hacia babor (la izquierda), no dicen nada. Tampoco  dicen nada los gobiernos (excepto el de Washington y el de Bolsonaro, precisamente), por miedo a buscarse problemas con la izquierda en sus países, o perder  votos electorales. La Unión Europea (UE), con el socialista y procastrista Josep Borrell en la vanguardia, sigue protegiendo a la dictadura militar raulista. Y la ONU felicita a La Habana por su «avanzado» sistema de salud pública gratuito.

Ahora los cubanos viven menos años

Y hay más. El daño que causa la crisis de medicamentos, junto con todos los demás azotes socialistas de hambre, insalubridad, etc, va mucho más allá, pues retrotrae a Cuba en el tiempo. La pone en marcha atrás.

Hace 4.500 años (Edad de Bronce), el ser humano apenas vivía 31 o 32 años como promedio. En la Grecia clásica, entre 38 y 41 años. En Inglaterra, hace 700 años, vivía entre 40 y 43 años. En los siglos XIX y XX   la expectativa de vida osciló desde 55 años en África a 71 años en el resto del planeta, y 78-79 años en las naciones más desarrolladas.

O sea, a medida que avanza la civilización los humanos viven más años y son más saludables. Los científicos aseguran que en un futuro los humanos podrán vivir hasta 120-130 años.  Ello se debe, claro está, al descubrimiento constante de medicamentos que curan o controlan enfermedades, mejores sistemas públicos de salud, avances tecnológicos, más higiene personal y ambiental, control de epidemias y plagas, suplementos dietéticos naturales y vitamínicos, una mejor dieta, mejor educación y otros factores.

Pero en la Isla hoy es al revés. Se está reduciendo la expectativa de vida de los cubanos. El régimen no lo admite, pero con  poca, mala alimentación o desnutrición, y la falta de medicinas, el sistema inmunológico baja. Las personas se enferman más fácilmente y se curan mucho más difícilmente, o no se curan y fallecen.

Recientemente, el 10 de marzo, el diario Granma informó que la expectativa de vida en la Isla en 2021 es de 78,45 años. Eso refleja una reducción pues en 2018 era de 78,66 años, según el  Centro de Investigaciones sobre Longevidad, Envejecimiento y Salud (CITED) de Cuba. Y eso concuerda con un informe  publicado en 2018 por el  sitio Expansion Datosmacro que reveló que «Cuba ha empeorado su situación respecto a los 192 países de los que publicamos la esperanza de vida y ha pasado de ocupar el puesto 39 en 2017 al 41 en 2018». Sin embargo, dada la práctica castrista de falsear los datos desfavorables, la cifra real debe ser inferior a ese 78,45.

Como dato curioso vale señalar que en Costa Rica la expectativa de vida en 2020 fue de 80,3 años, en Chile (80,2), España (82,4), Japón (84), Suiza (83,2 años). Y no hay «revoluciones» en esas naciones.

En julio de 2017 CNN en Español publicó un artículo muy elogioso del castrismo (como de costumbre) que  incluyó una entrevista a Lilian Rodríguez, subdirectora del CITED, quien dijo que la alta longevidad  en Cuba se debía  que «desde las primeras etapas de la gestación hasta la vejez los cubanos tienen acceso al sistema integral de salud (…) ese modelo preventivo y de continuidad es el responsable de que los cubanos vivan largo tiempo».

Si acaso Lilian Rodríguez no emigró, ¿también podría decir lo mismo cuatro años después sobre el cuidado a los ancianos en Cuba sin las medicinas y el cuidado médico necesario y desnutridos, y muchos deambulando por las calles vistiendo harapos hurgando en los latones de basura?

Porque a eso hay que agregar la falta de higiene, los basureros contaminantes y aguas albañales en las las calles, los ancianos que viven en barrios insalubres, sin agua, ni alcantarillados, con roedores y mosquitos; los deficientes e insuficientes servicios médicos y dentales, la mala preparación universitaria de los nuevos profesionales de la salud. En fin, no hay que gastar muchas neuronas para concluir que hoy los cubanos forzosamente viven menos tiempo que antes.

Luego de haber tenido Cuba durante la república «burguesa» uno de los más eficientes servicios de salud pública del mundo, y que en buena medida fue mantenido mientras fue financiado por Moscú, ahora es probablemente el peor sistema sanitario de América.

En la cacareada «potencia médica» el Gobierno construye nuevos hoteles de lujo pero cierra hospitales, clínicas y consultorios médicos. Envía decenas de miles de médicos al extranjero, incluyendo especialistas, para confiscarles las divisas que ganan.

Y ante la gravedad de la crisis sanitaria ni siquiera con carácter excepcional permite que el sector privado importe medicamentos, o los fabrique en Cuba. Y prohíbe los servicios de salud privados. Algunos  testimonios recogidos por la prensa cubana independiente en La Habana son elocuentes para para evaluar la crítica escasez de fármacos.

«No hay ningún tipo de antibióticos en las farmacias y hospitales»

Armando Iglesias padece de mal de Parkinson y esquizofrenia. Depende de un medicamento que incluye  el trihexifenidilo, pero hace tiempo está «en falta» y su precio en el mercado negro es de 60 pesos cada tableta. Y él tiene que tomar tres tabletas diarias.

«Es imposible», dijo Iglesias, de 56 años y visiblemente descompensado. Para hacer su tratamiento tendría que gastar  5.400 pesos (225 dólares)  mensuales, más del triple de su pensión mensual completa.

La hija de Arletis Castro, de tres años, tenía amigdalitis aguda con fiebre y le recetaron un antibiótico. «No hay ningún tipo de antibióticos en las farmacias, ni hospitales», explicó Arletis.

La jubilada Fernanda León hace semanas va a la farmacia constantemente a ver «si llegaron» las dos medicinas que necesita para su agudo estreñimiento y otras dolencias: metocarbamol y picosulfato de sodio, que siguen «en falta». En la farmacia le dijeron que la pida a un familiar en el extranjero.

Flores Agüero narró: «Mi sobrina, su hija y yo agarramos una sarna tremenda». Añadió que en ninguna farmacia «encuentras ni un solo medicamento para este padecimiento que toda la vida se ha curado en una semana si tienes la medicina adecuada».

El régimen se «lava las manos» y responsabiliza a las familias

¿Y qué hace el Gobierno para enfrentar tan grave situación? Cumpliendo con el lema de Raúl Castro de «sálvese quien pueda», se lava las manos como Poncio Pilatos. El rollizo jerarca Marino Murillo así lo admitió tácitamente hace poco. Dijo que toda la responsabilidad de garantizar la calidad de vida para quienes trabajaron toda la vida «no puede recaer solo en el Estado cubano».

Y remató: «Tiene que haber también una responsabilidad de la familia. El que más y el que menos tiene un adulto en la familia». Ese es el sistema social «superior» socialista que cacarea la propaganda castrista.

Conclusión: si el castrismo no es desmantelado, en la «potencia médica» van a morir cada vez más personas que pueden curarse, sufrirán más los enfermos crónicos, y los cubanos en general van vivir menos años que hace un siglo. Y serán menos saludables que sus padres y abuelos.

TOMADO DE DIARIODECUBA

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