Cuba de cara al desafío futuro

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¿Acaso se ha preguntado Miguel Díaz-Canel qué pintará el socialismo en el futuro de la humanidad?

Díaz-Canel proclama más socialismo, mientras el hambre se extiende, aún más, por toda Cuba (Foto: Granma)

LA HABANA, Cuba. – Ni siquiera por su mirada triste y sus expresiones hoscas cuando mira la cámara se le puede tomar pena. El presidente designado de Cuba, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, ha contraído un gran reto o compromiso oficial de cara al futuro: lograr que el socialismo cubano no continúe desangrándose aún más durante su era.

Podrá vivir con grandes privilegios, pero millonario no terminará siendo. Llegó tarde a la piñata de Fidel y Raúl Castro y ya queda muy poco. Se acabaron los caramelos. Además, como puede verse, de aprendiz de brujo no tiene nada y fue puesto en ese cargo precisamente para que aguante el clavo caliente: todo lo que pueda y resista, improperios y culpas por cuanto desastre acontezca.

Su reto o duelo a muerte con el pueblo, ya cansado, es difícil. Han sido muchos los errores, según Raúl Castro el 16 de abril de 2011: “Lo único que puede hacer fracasar la Revolución y el socialismo en Cuba… es nuestra incapacidad para superar los errores que hemos cometido durante más de 50 años y los nuevos en que pudiéramos incurrir”.

Pero, ¿es el político advenedizo Díaz-Canel quien tendrá el deber elemental de corregir esos errores? ¿Será capaz, como también confesara Raúl el 1 de agosto de 2011, de “reconocer que nuestro peor enemigo no es el imperialismo, sino nuestros propios errores”?

No lo creo. Alguien le está soplando al oído a Díaz-Canel que no se haga el listo y que niegue todo lo que pueda para que salga absuelto de este juicio, cuyo final sí lo sabe el pueblo, porque Cuba no aguanta más. Los titulares en la prensa bajo su nombre dicen: “La calle en Cuba es de los revolucionarios”. Después se le ve con su gorra y su pulóver tricolor de la bandera cubana, convocando a “un diálogo” no para todos los cubanos, sino para todo el que siga al socialismo, repitiendo los errores de Fidel y Raúl, a sabiendas de que hay hambre en el pueblo.   

¿Acaso se ha preguntado Díaz-Canel qué pintará el socialismo de cara a ese deslumbrante desafío futuro de la humanidad, donde los trenes de alta velocidad y los aviones más modernos del capitalismo alcanzan velocidades de unos 1.300 kilómetros por hora y son incapaces de afectarse por condiciones meteorológicas, colisiones u otros factores? ¿Podrá el socialismo, el mismo que fracasó en la URSS, dar el frente a ese sueño del inventor estadounidense Robert Goddard, quien propuso en 1909 la idea de ese tren al vacío para beneficio de las personas? 

Cuando eso se logre, ¿cómo quedará para la historia aquel empeño del gobernante cubano, que con su cara triste hablaba de prosperidad, mientras un pueblo carecía de pan, peces y todo lo demás para sobrevivir? 

O sea, que mientras el sueño de Robert Goddard se acerca a la realidad, en la Cuba de Díaz-Canel no se ve solución para el hambre generada por el socialismo.

Pero la apuesta del presidente designado de la Isla persiste. Ha jurado, más en público que en privado, que el camino hacia la prosperidad de los cubanos está al doblar de la esquina, con sus denominadas medidas económicas. No quiere saber que los muchos y viejos errores que se arrastran desde hace décadas, tendrán un desenlace fatal, ni que la libertad está a un paso del próximo año nuevo.

Tomado De CUBANET

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