¿Cuántas desapariciones deben ocurrir para que Cuba cuente con un sistema de búsqueda?

A los familiares de desaparecidos no se les mantiene informados sobre los avances de las investigaciones, si los hay.

Ilustración. DIARIO DE CUBA

Al menos tres cubanas están desaparecidas en estos momentos, tras el hallazgo de los cuerpos sin vida de otras dos, cuyos paraderos se desconocían, según las publicaciones en las redes sociales y la prensa independiente, puesto que la prensa oficial no suele divulgar esos hechos.

¿Qué función cumple en estos casos el publicitado Programa para el Adelanto de las Mujeres, aprobado en octubre de 2020? ¿Cuál es la utilidad de la «perspectiva de género» que presentó en mayo pasado el Tribunal Supremo Popular (TSP) de Cuba, ante el grupo de trabajo sobre el tema? ¿Es realidad o fachada la preocupación por las mujeres cubanas que pretende exhibir el Gobierno mediante estos mecanismos?

La respuesta a estas preguntas no radica en el hecho de que días atrás apareciera sin vida el cuerpo de Beatriz Nápoles Morales, cuyos familiares la vieron por última vez el 14 de julio, ni en que también Claudia Montes Muñoz, madre de una niña de cuatro años, haya aparecido muerta 15 días después de que sus allegados denunciaran su desaparición. 

La respuesta está en que, mientras el Gobierno aprueba programas y habla de perspectivas, Cuba carece de un sistema de búsqueda de personas desaparecidas. Ante la falta de atención de los medios oficiales, las personas recurren cada vez con más frecuencia a las redes sociales y a la prensa independiente para denunciar las desapariciones de sus seres queridos.

A día de hoy, se desconoce el paradero de Yeniset Rojas Pérez, de Ranchuelo, Villa Clara, ausente desde hace cuatro meses; Addys López Rosales, de 21 años, de Santa Fé, La Habana, quien no ha sido vista desde el pasado 2 de mayo, y la adolescente de 16 años Madeleysis Rosales, desaparecida desde el 30 de mayo de 2021.

Tampoco existe en Cuba un acompañamiento por parte de las autoridades a las familias. No se les mantiene informadas sobre los avances de las investigaciones, si los hay.

«Desaparecida en Cuba desde hace dos meses (18/3/22-18/5/2022), y contando, 1.464 horas y contando», escribió en su muro de Facebook el dramaturgo cubano Yerandy Fleites, hermano de la joven Rojas Pérez, en mayo, cuando la familia llevaba ya dos meses sin saber de la joven.

«Hay que decir, amigas y amigos, que las altas esferas policiales (del MININT, de la Dirección Nacional de la PNR), políticas (Consejo de Estado) y judiciales (Fiscalía General de la República) están al corriente gracias a un Informe/Denuncia/SOS que hemos realizado, y hay que decir que en nada han cambiado las cosas», denunció el Fleites.

«Podríamos decir, incluso, que han empeorado, que el silencio es mayor y que el diálogo con la familia es ninguno: en estos momentos, por ejemplo, ni siquiera sabemos qué, quién o quiénes están frente al caso», finalizó. 

Durante el año y dos meses en que no ha visto a su hija Madelysis, Isis Rodríguez Ameneiro ha sufrido similar falta de información además de amenazas de la Policía, institución al parecer más preocupada por silenciar la ocurrencia de estos hechos en Cuba que por resolverlos.

En julio de 2021, contó a DIARIO DE CUBA, que se ha mantenido al tanto del caso, que se sentía decepcionada del trabajo policial y que le habían dicho que no podía hablar sobre el tema en las redes porque eso era «contrarrevolución».

«Ellos están muy ocupados con los detenidos por las revueltas y apenas le han prestado atención a la desaparición de mi hija», dijo Rodríguez refiriéndose a los arrestados por las protestas del 11 de julio de ese año.

Un año después, esta madre parece haber perdido toda esperanza en la Policía cubana, según sus declaraciones a este medio.

«La última vez que vino la Policía fue pocos días después de que DIARIO DE CUBA volviera a escribir sobre su desaparición. En ese momento, ese policía, que era de la sección de Búsqueda y Captura, me dijo que tenían ‘presión para resolver el caso’, que mi hija ‘tenía que aparecer’, y me dieron unos teléfonos para contactarlos, pero cuando les escribí nunca me contestaron. Para mí, son unos mentirosos y nunca han hecho su trabajo; de ellos ya no espero nada», dijo Rodríguez en junio de 2022.

Madeleysis Rosales pertenece a dos de los grupos vulnerables, a los que el Estado cubano dice dar prioridad: mujeres y niños. No es la única menor que ha desaparecido en Cuba en los últimos tres años, ni la única cuya familia, en vez de apoyo e información sobre el estado de las investigaciones, ha recibido amenazas de la Policía.

Yosvany Villar Ávila, de Lawton, La Habana, desapareció en diciembre de 2020. Tenía en ese momento 14 años. Su abuela materna, Elena Pérez Alfonso, contó a DIARIO DE CUBA en junio de 2021, seis meses después de la desaparición, que había sido «advertida por la Policía acerca de que no podía dar declaraciones ni subir fotos de mi nieto a las redes sociales». 

Ávila apareció muerto en enero de 2022, a más de un año de haber sido visto por última vez. Su familia no pudo identificar su cuerpo claramente entonces. Según declaró en mayo a DIARIO DE CUBA su madre, el menor fue asesinado, en una fecha que no había sido precisada, por un hombre cuya identidad no había sido revelada hasta ese momento.

En los últimos tres años, también desaparecieron los menores José Manuel López Piña, de Campechuela, Granma, y Yordy Abizain Bandera, de Florida, en Camagüey. Ambos aparecieron muertos, días después de haber sido vistos por última vez.

Asimismo, las familias de Erostilde Barthelemy, de 65 años, y del joven José Luis Guayanes Labrador, se han quejado por el mal trabajo de policial, para resolver las desapariciones de sus seres queridos.

El hijo del primero, Wilbert Barthelemy Torralba, quien reside en España, contó a DIARIO DE CUBA que la desaparición de su padre, visto por última vez el 28 de junio en Camagüey, «se reportó a la estación policial más cercana, pero no han hecho absolutamente nada. Pedimos que llevaran unos perros para que rastrearan por el olor el posible camino por donde haya tomado mi padre y nos dijeron que ya por el tiempo transcurrido eso no iba a funcionar. Nunca han ido al barrio a tomar declaraciones ni nada».

«Nuestra familia ha buscado en hospitales y ha puesto fotos en varios puntos de Camagüey. La Policía nos dice que está circulado a nivel nacional, pero seguimos sin pistas y nadie lo ha visto desde el 28 de junio», concluyó su hijo, quien ha ofrecido una recompensa de 500 euros «a quien lo lleve sano y salvo a casa». Hasta el momento no ha habido resultados.

Victoria Labrador González, madre de Guayanes Labrador, residente en Bejucal, Mayabeque, se quejó del mal trabajo de la Policía en la búsqueda de su hijo y del «peloteo» sobre el caso porque «él no es un hijo de un capitán, ni de un coronel ni de Lis Cuesta«, en una directa reproducida en el programa del influencer Alexander Otaola.

Como analizó DIARIO DE CUBA en julio de 2021, la falta de un sistema de búsqueda de personas desaparecidas en Cuba, incluso cuando se trata de mujeres o menores de edad, además de la ineficiencia policial, contrastan con la disponibilidad de recursos para vigilar disidentes.

TOMADO DE DIARIODECUBA

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