Con Rusia en problemas, Díaz-Canel piropea a Pekín

Aboga por aprender mutuamente de las experiencias del otro, pero no aclara si eso incluye la liberalización de la economía en Cuba.

Miguel Díaz-Canel durante una visita a Pekín en 2018. PRENSA LATINA

Miguel Díaz-Canel subrayó el miércoles el interés de su Gobierno por profundizar y fortalecer las relaciones con China, una apuesta «de largo plazo» y «alta prioridad» para La Habana, dijo.

El gobernante hizo estas declaraciones al intervenir virtualmente en un seminario del Partido Comunista de Cuba (PCC) y el Partido Comunista de China (PCCh), donde abogó por aprender mutuamente de las experiencias del otro.

Afirmó que el Gobierno cubano y el PCC tienen la «voluntad» de continuar «profundizando la entrañable amistad» que une a su país con China y el PCCh, amistad de «raíces históricas», con «una visión de largo plazo», «alta prioridad» y «referente de cooperación entre dos países socialistas y en desarrollo», citó la agencia EFE.

El cubano destacó también que en su intercambios con el presidente chino, Xi Jinping, han alcanzado «importantes consensos» para promover «el desarrollo integral de los vínculos bilaterales, incluidas las relaciones interpartidistas».

Consideró además que «la mejor expresión» de lo que «une» a Pekín y La Habana son «los desafíos comunes, la identificación ideológica, la confianza política y la madurez que caracterizan los lazos de amistad entre nuestras naciones».

«En la construcción del socialismo con características propias, que ustedes y nosotros emprendemos, nos hemos considerado también referentes mutuos», dijo.

Díaz-Canel alabó la decisión de Pekín de tratar de convertirse en un líder global en innovación científica, tecnológica y teórica y recordó la decisión del VIII Congreso del PCC de apoyar la ciencia y la innovación, algo en lo que insiste una y otra vez el gobernante, mientras los cubanos viven la peor crisis económica de este siglo y tienen que luchar por resolver cuestiones como la alimentación, la obtención de medicamentos, trasladarse a sus trabajos o vestirse.

Reiteró asimismo «el derecho incuestionable» de su país a «existir como nación soberana e independiente» y «resistir creativamente el efecto combinado de la pandemia y de un bloqueo recrudecido», en referencia al embargo de EEUU, al que La Habana culpa de todos sus problemas mientras importa cientos de toneladas de alimentos desde el vecino norteño.

«Rechazamos por igual el hegemonismo, las sanciones unilaterales e injustas, la pretensión de imponer un modelo único en el mundo y las campañas infundadas de descrédito, al tiempo que defendemos la vigencia del multilateralismo y de los principios del Derecho Internacional», afirmó.

Esta última frase hace referencia, sin mencionarla, a la identificación de La Habana con la invasión de Rusia contra Ucrania, que el régimen de la Isla ni Pekín se han abstenido de condenar, pese al rechazo mundial a la cruzada de Vladimir Putin.

Las palabras de Díaz-Canel resultan un guiño a las autoridades de China, con la que tiene estrechos vínculos, pero cuya participación en la economía cubana es menor que lo que La Habana desearía.

A fines de 2021 ambos gobiernos firmaron un plan para ampliar la cooperación bilateral y promover el desarrollo de la Nueva Ruta de la Seda. Pekín dijo entonces que quiere ayudar a la recuperación económica de la Isla.

El Gobierno cubano se unió a la iniciativa en 2018 a través de un memorando. Sin embargo, no fue hasta diciembre pasado que se concretaron con calendario y hoja de ruta los proyectos bilaterales, que incluyen iniciativas en infraestructuras, tecnología, cultura, educación, turismo, energía, comunicaciones y biotecnología.

TOMADO DE DIARIODECUBA

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