Con apagones y sin comida: un mayo terrible para los cubanos

Habitantes de Mayarí, Holguín, consideran que últimas semanas están siendo las más difíciles de ‘la coyuntura’.

Cola para comprar aceite en Mayarí, Holguín. O. RAMÍREZ ÁLVAREZ DIARIO DE CUBA

«Este mes está siendo el más crítico, el más difícil para mantenerse a flote. Ni el arroz de la bodega vino completo, no aparece aceite ni azúcar en la calle y, para más desgracia, estamos sin electricidad, con un apagón detrás de otro», comentó a DIARIO DE CUBA Yoandris, un trabajador de la Salud de Mayarí, Holguín, que vive con sus padres ya ancianos y tiene además un hijo que mantener.

«Esto no es vida, ojalá tuviese dinero para irme, aunque fuera para Haití, para aliviar el cerebro. Es una tortura vivir en Cuba«, acotó.

Para Yunaisis, madre soltera y trabajadora, «esto es una desgracia. Llegas del trabajo y no solo tienes la cabeza hecha agua para inventar qué cocinas, ahora también sin corriente para hacerlo. Cada vez que oigo en el televisor que están hablando de emancipación y los logros de la mujer, me da una roña… es un chantaje porque ¿quién se va a sentir emancipada con esta esclavitud, pasando tanto trabajo hasta para trabajar», apuntó.

«Una frazada de piso en 300 pesos y si la encuentras, luego la estrenas y se rompe de exprimirla la primera vez de tan mala calidad que tiene. La carne de puerco a más de 200 pesos, y ahora cualquier picadillo o salchichas que alguien vende por la calle cuesta casi lo mismo porque el MLC (Moneda Libremente Convertible) está subiendo cada día más. Si no tienes quien te mande remesas de afuera, no eres nadie«, dijo angustiada.

Mayo ha sido particularmente duro para el pueblo, al menos en Mayarí, en el este holguinero. El arroz normado por la libreta de racionamiento no se distribuyó completamente a inicios de mes, y desde que pasó la primera semana las personas están tratando de encontrar en el mercado informal, que no tiene cómo responder a una demanda alta, pues depende del robo al Estado, a la propia población en el pesaje, y de que los campesinos violen las reglas de Acopio y vendan «por la izquierda» parte de la cosecha a los comerciantes.

El azúcar igualmente «está desaparecida», como comenta Rafael, un campesino del barrio rural de Guayabo. «Hace unos días dijeron que iban a traer a la bodega a cinco libras (liberadas, pero distribuidas por libreta de abastecimiento), y la gente enseguida armó la cola. Dio lástima aquello, ver el pueblo amontonado todo el día esperando a ver si finalmente la traían».

«Estuvieron organizados hasta el otro día y nada, parece que se la llevaron para otro lado. El cubano es un perro esperando un huesito, que a veces ni se lo tiran. Indigna esta miseria que vivimos en este país tan rico. No por gusto ves a los jóvenes que lo único que tienen en la cabeza es irse para afuera, ni bobos que fueran. Esto no se lo puedes desear a nadie, ni a tu peor enemigo», concluyó.

La agonía de los mayariceros y de todos los cubanos se ve incrementada por los extensos apagones diarios, al menos por ocho horas consecutivas, que afectan aún más la calidad de vida y la productividad del trabajo. Máxime cuando en esta región del país más del 90% de los hogares usa exclusivamente electricidad para la preparación de los alimentos, pues no hay servicio de gas.

La agudización de la crisis de desabastecimiento de alimentos —incluidos los de la canasta básica racionada—, la dependencia del dólar y el MLC para acceder a los productos de primera necesidad y los apagones prolongados debido a la sistemática crisis de generación eléctrica, son otro capítulo más, o uno más agudo, de la crisis general del sistema estatal-planificado impuesto por el Partido Comunista de Cuba, del cual el Gobierno de Díaz Canel, contra toda lógica, es la continuidad.

TOMADO DE DIARIODECUBA

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