No retirar el producto del mercado estatal, así como no emitir la alerta pública al consumidor, según la legislación cubana, está catalogado como delito contra la salud pública.

LA HABANA, Cuba. – Encontrarme gusanos vivos y moho dentro de un paquete sellado de cereal adquirido en el mercado cubano ha sido una de mis experiencias más desagradables como cliente. Téngase en cuenta que meses atrás ya había encontrado cucarachas vivas dentro de las botellas de jugo, compradas en la misma red comercial estatal.  

Mi encuentro con la repugnancia ocurrió al comprar en el Mercado de Ánimas y Galeano, en Centro Habana, dos paquetes de cereales de la marca española Nacional, importado a Cuba por Ibero Trust Mercados S.A. 

El producto, que ocupa más de la mitad de la estantería de la tienda, no muestra signos visibles de descomposición. No obstante, los cubanos, cegados por la necesidad, evaden la falta de higiene en los mercados de la Isla.

“¿Tienes el vale?” fue la pregunta de la administradora del mercado para responder a la queja por la venta de alimentos descompuestos, con gusanos. La devolución del dinero fue tan rápida como la tímida disculpa. El dependiente que acompañaba a la administradora lanzó reproches contra lo que denominó “cadena de fatalidades” iniciadas por la humedad. Luego se comprometió a revisar el centenar de cajas de cereales en venta.  

Después de presentada la queja a la administración del mercado perteneciente a la empresa estatal Caracol, los directivos deberían tomar conciencia del riesgo de intoxicación alimentaria masiva. Retirar el producto del mercado debería ser la única solución para garantizar la salud del consumidor. 

El artículo 63 de la Constitución de la República señala que todo ciudadano tiene derecho a establecer demandas a las autoridades y recibir respuesta en los plazos establecidos. Como derivado, el Código Penal castiga el engaño al consumidor, que comprende la venta de artículos deteriorados.

En Cuba no existen organizaciones independientes de consumidores que velen porque no sucedan hechos como estos en los mercados. La protección al consumidor se establece a través de la misma telaraña burocrática que favorece a las empresas gubernamentales.   

CubaNet intentó obtener respuesta de la Oficina de Atención al Consumidor, pero no consiguió que sus funcionarios respondieran las llamadas telefónicas. 

La prensa oficial recomienda como vías de reclamación: la asamblea de rendición de cuentas del delegado del Poder Popular, la Fiscalía General de la República, el Consejo de Administración Municipal, las oficinas del Partido Comunista de Cuba y la propia prensa oficial, todos aparatos del régimen.

Los gusanos siguen ahí 

Pasada la semana después de poner en alerta a la administración sobre los alimentos contaminados, CubaNet regresó a la tienda para comprobar la retirada de los cereales contaminados.

No solo continúan a la venta, sino que el polvillo blanco en el exterior del paquete advierte que ni siquiera fueron manipulados. 

La violación de las normas de seguridad alimentaria de los consumidores pocas veces recibe respuesta cuando se trata de instalaciones pertenecientes al gobierno, contrario a lo que sucede en el sector privado, donde las autoridades exceden las exigencias y condenan con severas sanciones.   

No retirar el producto del mercado estatal, así como no emitir la alerta pública al consumidor, según la legislación cubana, está catalogado como delito contra la salud pública. 

Las normas higiénicas exigen que, ante la duda de afectar la salud de los consumidores, se debe suspender la venta. Sin embargo, los artículos contaminados con moho y gusanos continúan allí, describiendo el fraude del Gobierno como único dueño y distribuidor de los mercados.  

Los responsables de poner tales productos a la venta cometen un delito, ya sea por imprudencia, al no revisar el estado de las mercancías, o por intentar vender hasta las mercancías en merma. 

Tomado De CUBANET

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