Cerca del 11J, el Gobierno cubano compró a España 350.000 euros en material antidisturbios

En el mismo periodo Madrid vetó la exportación de material bélico a Pakistán, Rusia y China, incluido Hong Kong.

Antimotines en La Habana después del 11J. AFP

El Gobierno de España autorizó la exportación a Cuba de material antidisturbios por un valor de 350.000 euros durante el primer semestre de 2021, cerca del estallido social del 11J, lo que se suma al más de un millón de euros en armas de diverso calibre y materiales propulsantes, entre otros, que La Habana adquirió en el país europeo durante 2020.

De acuerdo con el diario El País, que cita un informe enviado al Congreso español por la Secretaría de Estado de Comercio sobre las exportaciones de armamento realizadas hasta el momento, el documento no aclara si esas ventas se hicieron antes o después del 11J. El reporte tampoco precisa de qué tipo de material se trata.

Las ventas de armamento de España al Gobierno cubano se siguen produciendo a pesar de que incluso el fotógrafo español Ramón Espinosa, reportero de la agencia AP en La Habana, fue golpeado y malherido por grupos paramilitares mientras cubría las masivas manifestaciones en la capital de la Isla. Hasta la fecha no se conoce que ninguno de los agresores fuera procesado por los hechos. 

El informe oficial precisa, no obstante, que Madrid se abstuvo de vender cartuchos de caza a Burkina Faso, donde fueron asesinados en abril pasado dos periodistas españoles, por «riesgo de desvío al mercado negro».

Asimismo, operaciones de exportación a Pakistán, Rusia y China, incluido Hong Kong, fueron vetadas. En el caso de la primera, por las sanciones contra el Kremlin de la Unión Europea, y en el de Hong Kong, por tratarse de un pedido de cuatro cámaras térmicas de vigilancia para la Policía, valoradas en 994.016 euros, que supondrían, según Madrid, un «riesgo de uso en la represión interna» del movimiento democrático.

Durante 2020, España exportó 1.202.500 euros en material militar a Cuba, más del doble que en 2019, cuando las ventas de armas españolas a la Isla sumaron 612.300 euros.

La mayor cifra de la compra en 2020 incluyó, según documentos oficiales, «propulsantes, productos pirotécnicos, combustibles y sustancias relacionadas, percloratos, cloratos y cromatos, oxidantes, aglomerantes, aditivos y precursores».

Por su parte, la adquisición de revólveres y pistolas automáticas calificó como una compra de «armas con cañón de ánima lisa con un calibre inferior a 20mm y armas automáticas con un calibre de 12,7mm» e incluyó además «fusiles, revólveres, pistolas, fusiles ametralladoras, silenciadores, cargadores para estas armas, visores ópticos y apagafogonazos».

España es el tercer socio comercial de La Habana, tan solo por detrás de China y Venezuela, con unas exportaciones que en 2018 y 2019 superaron los 900 millones de euros, si bien en 2020 se redujeron un 35% interanual debido a la pandemia, según los datos del ICEX (Instituto de Comercio Exterior), adscrito al Ministerio de Industria ibérico. 

A pesar de ser una economía pequeña, fuertemente centralizada y con un bajo poder adquisitivo, Cuba es un mercado importante para España y fue su sexto cliente en Latinoamérica en 2020.

En total, el ICEX estima que unas 275 compañías españolas están implantadas en la Isla. Varias de ellas están trabajando para el desarrollo de grandes proyectos inmobiliarios asociados a campos de golf y hoteles, como Globalia, Atlantic Group Investment y La Playa Golf and Resort.

Las compras de armamento a España se producen justo mientras la economía de la Isla cae en picada debido al pésimo manejo económico, que incluyó la adopción en enero de 2021 del paquetazo denominado Tarea Ordenamiento, la pandemia, la interrupción del arribo de turistas, la disminución de las remesas y el endurecimiento de las sanciones de la Administración Trump.

Antes, durante y después de las históricas protestas, los cubanos vieron en las calles de varias ciudades, sobre todo en La Habana, un inusual despliegue de tropas antimotines bien equipadas, así como de armas largas y de asalto, usadas en la represión de las protestas masivas.

A pesar del abundante material de video, fotos y testimonios existentes sobre la represión violenta del 11J, esta misma semana Miguel Díaz-Canel negó que su régimen sea «arbitrario, tiránico y despótico, sin sujeción a la Constitución y las leyes», y mucho menos una dictadura.

Esas, afirmó, son «etiquetas que intentan ponerle a la revolución» en lo que calificó de «despliegue de campañas de manipulación por los grandes grupos de comunicación que pretenden satanizar al sistema político cubano».

TOMADO DE DIARIODECUBA

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