El castrismo siempre está listo para responsabilizar al pueblo, pero su dedo acusador nunca logra señalarse a sí mismo, como si todo lo que pasara en el país no estuviera bajo su égida

La crisis económica por la que atraviesa el país ha traído aparejada una profunda escasez de productos de todo tipo, lo que ha provocado que los precios se disparen y afecten a todos, pero principalmente a los que menos poder adquisitivo tienen.

Como parte de su propaganda habitual, el castrismo aprovecha la oportunidad para criticar a los cuentapropistas, pero hace silencio ante los elevados precios que tienen los productos en sus tiendas, sobre todo en las que venden en moneda libremente convertible (MLC).

Este 10 de noviembre el periódico oficialista Tribuna de La Habana publicó un artículo donde la emprende contra los trabajadores por cuenta propia.

Según Ricardo Gómez, redactor del texto, desde hace algunos años siempre que va a algún mercado no estatal, carga con una pesa de mano que le regaló un amigo, pues afirma, que “a los elevados precios actuales de los alimentos, hay que añadir el actuar de quienes, a toda costa y a todo costo, buscan llenar sus bolsillos sin piedad con los consumidores“.

Agrega Gómez, que “ante las limitaciones económicas que nos ha impuesto esta vida, demasiado cerca del país que más daño nos causa, cada cubano aprende desde temprana edad a pesar con los ojos, o a darle unas palmaditas a la mercancía encima de las manos y pronosticar cuántas libras tiene”, y aunque su artículo es sobre estos problemas en el sector privado, hay que señalar que también están presentes en los comercios estatales de este tipo, donde si los clientes se distraen un poco, también le restan en el peso de las mercancías.

Problema mayor es el de las nuevas tiendas que operan en MLC, donde no basta que los productos estén en una moneda a la que la mayoría de los cubanos no tienen acceso, sino que los precios de los productos son el verdadero abuso.

Gómez le pregunta a los lectores de Tribuna de La Habana “¿dónde quedó aquella Ley de protección al consumidor que tanto difundimos hace meses y de la que hoy parecen olvidarse muchos?”, pero los únicos facultados pada dar una respuesta son los ideólogos de las tiendas en MLC, aunque del régimen se puede esperar siempre que la emprenda contra el pueblo y no contras sus instituciones y funcionarios.

Y como para tratar de limpiarse, porque a veces los lectores no perdonan semejantes fusilamientos a la moral, Gómez cuenta al final de su texto que hace pocas semanas fue a una de las ’boutiques del agro’ de La Habana, el mercado ubicado en 19 y B, en el Vedado, y donde –por cierto– hoy los precios son muy similares a los de cualquier otra unidad. “Pero lo que a este reportero le hizo meditar que no todo está perdido, fue cuando el carnicero llamó a una persona mayor que le acababa de entregar varios billetes… y le devolvió 40 pesos. Con una sonrisa le dijo: Parece que como son nuevos, se te pegaron y me pagaste de más”.

Tomado De ADNCUBA

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