Casi 20 años esperando a los arquitectos para evitar una desgracia en Centro Habana

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«Este edificio se construyó en el año 1948 y nunca se ha tocado», denuncian los vecinos de un inmueble

«El edificio se construyó en el año 1948 y nunca se ha tocado». (14ymedio)

Paredes desconchadas, fisuras en los techos de varios apartamentos y, sobre todo, grietas estructurales mantienen en vilo a las 21 familias que viven en un inmueble de la calle San Nicolás próximo a la esquina con Salud, en Centro Habana. «Este edificio se construyó en el año 1948 y nunca se ha tocado. Se reportó para mantenimiento en 2004, vinieron arquitectos de la comunidad, hicieron el levantamiento y todavía los estamos esperando», cuenta a 14ymedio Miladis, una de las residentes del lugar.

El tornado de 2019 dañó la esquina de un cuarto del apartamento de esta habanera. «Cuando informé al gobierno del municipio, vino un arquitecto y le dije que necesitaba encontrar una forma de tumbar la pared dañada y reconstruirla, para que no fuera a caer en un pasillo de acceso del edificio. ¿Y sabe qué me dijo el arquitecto? Que era problema mío si le caía un pedazo de concreto a alguien en la cabeza».

Como Miladis, muchos residentes del edificio tienen la voluntad de arreglar sus viviendas, pero por los altos precios de los materiales de construcción –debidos entre otras causas a la inflación que vive el país– no tienen los medios para hacer labores de reparación de manera independiente.

Debido a la cercanía del edificio con el mar, el salitre ha ido desgastando los muros. (14ymedio)

En toda la barriada el problema se repite, con excepción de algunas casas donde la pintura reciente en la fachada delata algún negocio privado, un hostal particular que se prepara para la llegada de turistas o la existencia de un emigrado en la familia que envía esos dólares con los que todavía se puede conseguir algunos productos para reparar las viviendas.

No obstante, Miladis tuvo que hacer unas reparaciones urgentes porque, con el tiempo, comenzó a filtrarse el agua de los aguaceros por el mismo cuarto que se dañó cuando el tornado. «Tuve que sacrificarme y pasarla mal con la comida para poder comprar un par de bolsas de cemento y arreglar la esquina esa», refiere. «Fue una reparación por la parte afuera del apartamento y quien me hizo el mantenimiento tuvo que exponerse al peligro de colgarse para poder arreglar la zona dañada».

Desde hace unos dos años, varios materiales de construcción han desaparecido de las tiendas estatales. La única opción para conseguir los productos actualmente es el mercado informal, donde por ejemplo una bolsa de cemento supera los 1.000 pesos, o acudir a las tiendas en divisas, donde cuesta 10 dólares y escasea.

El miedo de que colapse su apartamento no es solo lo que más le preocupa a Miladis: las demás viviendas están en la misma situación y las estructuras de todo el inmueble han comenzado a ceder. «El edificio está expuesto al salitre, su cercanía con el mar empeora todo». En efecto, los inmuebles cercanos al Malecón sufren especialmente los efectos del mar y ninguno de los diversos programas del Gobierno han resuelto el problema de los frecuentes derrumbes.

En 2004 se reportó para mantenimiento, levantaron un reporte y quedó en eso. (14ymedio)

Frente al edificio de Miladis había una vivienda en un segundo piso en muy mal estado y su dueño tuvo que demolerla con sus propios esfuerzos, porque nunca recibió ayuda del gobierno capitalino, recuerda la mujer. «Fue un escándalo porque el vecino tiró todos los escombros para la calle y querían multarlo, pero se puso en 3 y 2 y las autoridades tuvieron que mandar a recoger los escombros».

Como el caso de Miladis, hay miles en la capital, que el próximo 15 de noviembre cumplirá 502 años. Cuando se le preguntó qué solución veía para su edificio fue tajante en su respuesta: «Lo que hace falta es otro Gobierno».

TOMADO DE 14MEDIO

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