Biden, las remesas y ‘la gatica de María Ramos’

‘Está en marcha un paulatino deshielo, pero a diferencia de Obama, Biden lo ha estado haciendo sin hacer mucho ruido.’

El presidente de EEUU, Joe Biden. GETTY IMAGES

Lo que está haciendo ahora la Administración Biden con respecto a Cuba es precisamente lo que no debe hacer. A alguien que padece una enfermedad grave, pero curable, hay que aplicarle los medicamentos adecuados para acabar con el mal y no solo analgésicos que alivian momentáneamente el dolor.

El enfermo en esta abstracción metafórica es el pueblo cubano. Y la enfermedad es el castrismo-comunismo. Si no es desmantelado, los cubanos continuarán con hambreapagones y en la pobreza extrema.

Y eso es lo que hace Washington al regalarle concesiones a la dictadura cubana y suprimir sanciones que estaban vigentes.  Está en marcha ya un paulatino «deshielo» con esa tiranía totalitaria. Pero a diferencia de Obama, que presumía de su «deshielo», Biden lo ha estado haciendo sin hacer mucho ruido que digamos.

El resultado final es el mismo: EEUU le da la espalda al pueblo cubano, como lo ha hecho tantas veces desde 1959. Esto no es ninguna sorpresa.  El propio Biden anunció que haría una «revisión de las relaciones con Cuba». Y si se ha demorado en hacerlo, y poco a poco, ha sido por la histórica rebelión nacional del 11 de julio de 2021 (11J), la mayor protesta antigubernamental ocurrida nunca en Cuba, y por la brutal represión desatada contra los manifestantes y contra la sociedad civil.

Pero pasaron los meses y se empezaron a ver resultados de la «revisión». Sobre todo, luego de las elecciones de medio término, pues el voto cubano en la Florida castigó muy duro al Partido Demócrata. Biden y sus asesores saben ya que muy pocos cubanos podrán captar en Florida con vistas a las elecciones de 2024. Y como ya no les importa disgustarlos, lanzan salvavidas al castrismo. Pero sin llamar mucho la atención.

Constantemente se anuncian en Washington concesiones. La más reciente fue la autorización a la agencia VaCuba, con sede en Miami, de enviar remesas a Cuba. Esa agencia está asociada empresarialmente con la dictadura cubana, pues nadie puede operar en la Isla sin ese maridaje.

Y no para enviar 300 mensuales como estableció la Administración anterior y que hoy equivalen a 37.000 pesos mensuales (diez veces un salario mensual promedio), sino para enviar hasta 8.000 dólares mensuales. Así lo informó VaCuba al diario independiente 14ymedio. Estamos hablando de hasta casi un millón de pesos mensuales por cada remitente. Y de 96.000 dólares al año, equivalentes a 11,8 millones de pesos anuales.

Orbit S.A. fue sacada de la manga para burlarse de EEUU

El dinero enviado por esa vía irá a parar a la mafia militar, ya que se transferirá mediante la entidad estatal castrista Orbit S.A., una empresa testaferro del Banco Central de Cuba controlada por debajo de la mesa por las Fuerzas Armadas, que manejan el 75% de la economía nacional, casi la totalidad del comercio exterior, las entradas de divisas, las inversiones extranjeras, el turismo y todo lo que aún rinde ganancias en Cuba. Orbit S.A fue creada en 2020 con el objetivo específico de engañar al Gobierno de EEUU. Y lo está logrando.

Agreguemos a esta gracia la progresiva autorización a grandes aerolíneas estadounidenses para aumentar en grande sus vuelos a la Isla; el envío de paquetes sin límites, y el propiciar viajes a Cuba de hombres de negocios estadounidenses y cubanoamericanos a ver cómo se puede aumentar el comercio con la Isla.

Se han autorizado nuevamente los viajes de estadounidenses a Cuba con el pretexto del contacto «pueblo a pueblo». Y en cualquier momento quitan a Cuba de la lista de países que promueven el terrorismo. Ojalá me equivoque. En tanto, Biden no ha hecho nada para proveer servicio de internet independiente (no «tumbable») a los cubanos. Y le ha echado tierra al tema de la agresión a diplomáticos de EEUU o «síndrome de La Habana».

En fin, de hecho, la Administración Biden de manera casi subrepticia está favoreciendo económica y políticamente a la dictadura comunista, en vez de presionarla aprovechando que hoy está muy debilitada y con miedo, razón por la cual reprime más que nunca. Y algo peor, las concesiones gratuitas (sin exigir nada cambio) siempre son percibidas por la cúpula castrista como expresión de debilidad de EEUU. Y se envalentona. Causa el efecto contrario al deseado por Washington.

Encima, Biden y sus asesores se dejan chantajear por un Gobierno que propició la estampida deliberada de 227.000 de sus ciudadanos hacia EEUU en solo 12 meses, para sentarlo en la  mesa de negociaciones y sacarle más concesiones. Y lo logró: a mediados de este mes viajó a La Habana una delegación de alto nivel encabezada por la subsecretaria adjunta del Departamento de Estado, Emily Mandrala, Y «casualmente» por esos días se anunció lo del envío de remesas.

Volvamos a VaCuba. Tiene ocho oficinas en Florida, en Miami, Hialeah, West Palm Beach y Tampa. Vende viajes a Cuba, reserva hoteles y automóviles, hace recargas de teléfonos, envía paquetes, y hace trámites legales para cubanos en Florida. En la práctica viene siendo algo así como un gestor económico y financiero del castrismo en territorio «imperialista».

Y ojo, Vacuba cobrará a cada cliente solo siete dólares por cada 100 dólares que envíe a la Isla, menos de la cuarta parte (un 23%) de los 30 dólares por cada 100 enviados, que como promedio cobran las agencias independientes a sus clientes. Eso significa que puede que aplaste a la competencia independiente en territorio de EEUU.

Hay más, el dinero enviado vía VaCuba-Orbit S.A en dólares se deposita en las tarjetas en moneda libremente convertible (MLC) de los familiares beneficiarios en la Isla. O sea, el receptor recibe un «vale de plástico» para comprar en ciertas tiendas, mientras que el dinero de verdad, el físico, va a los militares de GAESA, que lo secuestran por el camino.

Por otra parte, el cuento de la caperucita civil inocente llamada Orbit S.A y no vinculada a las FAR es un embuste.  El Gobierno estadounidense lo sabe, o sus servicios de inteligencia son una calamidad. Divisas que no sean enviadas a Cuba por agencias independientes, o llevadas en el bolsillo por viajeros, terminan siempre en manos de la mafia militar.

Solo por pura decencia, Washington no debe lanzarle salvavidas al castrismo, ni abierta, ni subrepticiamente, sino presionar para ayudar a los cubanos a librarse de él. Como bien dijo Lech Walesa hace unos días en México: «Hagan sus maletas y salgan de Cuba para dejar Cuba al pueblo cubano».

Las divisas que llegan a Cuba no las controla el Banco Central, ni ninguna institución del Estado cubano. Es GAESA, un verdadero Estado dentro del Estado que maneja la moneda extranjera y no rinde cuentas al Gobierno, ni a la Asamblea Nacional, ni al mismísimo Partido Comunista.

En resumen, Biden facilita ahora que le puedan llegar a las FAR hasta casi 100.000 dólares al año por cada remitente, cuando ha desaparecido el manido pretexto de Washington de que quiere evitar un colapso abrupto de la dictadura porque eso generaría un éxodo abrumador de cubanos hacia EEUU.

¿Es ese pretexto válido cuando ese éxodo, casi de proporciones bíblicas, está ocurriendo ahora mismo, ya, right now?

Aquí lo que hay de fondo es que la izquierda que parece trazar la política exterior de EEUU, por razones ideológicas, o por nostalgia, no quiere que se extinga la llama de lo que siguen llamando la «revolución cubana». Y por razones electorales y partidistas no lo dicen. Lo hacen sin mucha alharaca. Actúan como «la gatica de María Ramos», que tira la piedra y esconde la mano.

TOMADO DE DIARIODECUBA

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