Entrada de la Base Naval

La Base Naval norteamericana en la Bahía de Guantánamo decidió elevar este viernes el nivel de su alerta sanitaria por coronavirus y cerró diversas instalaciones del puesto de avanzada situado en el oriente en Cuba, informaron las autoridades en un comunicado.

El viernes por la noche, la Marina estadounidense decidió cerrar abruptamente la iglesia, las escuelas, el gimnasio y la mayoría de los lugares donde la gente se congrega en la base, volviendo a las estrictas restricciones que había impuesto anteriormente por la pandemia del coronavirus.

Los residentes se quejan de haber poca información sobre el origen del problema de salud que ha creado la alarma.

La base estaba “esperando los resultados de las pruebas enviadas fuera del sitio”, dijo una portavoz militar, Nikki L. Maxwell, al New York Times el sábado por la noche. La vocero se negó a decir cuántos residentes se sospechaba que estaban infectados por el coronavirus en la base de 6 000 residentes. El ejército norteamericano generalmente se niega a revelar cifras de infección en sitios específicos, aunque ha hecho algunas excepciones en las bases del océano Pacífico.

En la cuenta oficial de Facebook de la Base también hay un mensaje de ayer domingo donde se explica que las autoridades “están esperando algunos resultados de las pruebas de COVID-19 enviados al continente este fin de semana para su procesamiento”.

“Esperamos que las pruebas se completen el viernes. Mientras tanto, todavía se están tomando todas las precauciones apropiadas para garantizar la seguridad y la preparación para la misión de nuestra comunidad. Gracias por su continuo apoyo y paciencia”, dice el comunicado.

El jueves, los funcionarios de la base cerraron el restaurante de alta cocina Bayview en el complejo del club de oficiales, porque “algunos empleados clave se sintieron mal”. La noche siguiente, el departamento de salud de la base anunció que “como medida de precaución adicional”, imponía un nivel de protección Charlie, que los militares definen como un riesgo de “transmisión comunitaria sostenida” en la pandemia.

Diversos avisos de la base pedían a los residentes que se quedaran en casa y que llamaran al hospital en lugar de ir allí “si se siente enfermo, tiene fiebre, tos o tiene dificultad para respirar”.

Para el sábado, los funcionarios de la base habían cerrado la escuela para los hijos de los marinos, los gimnasios para los guardias de la prisión y otros residentes, el complejo de la iglesia, la barbería, los campos de béisbol y las piscinas, y exigían que los restaurantes solo ofrecieran comida para llevar. El economato permaneció abierto, con un número limitado de compradores.

La base es un puesto avanzado de 45 millas cuadradas en el sureste de Cuba, con un pequeño hospital comunitario e instalaciones de atención médica limitadas. Aunque el ejército ha dicho que la base tiene cierta capacidad de hacer pruebas rápidas de coronavirus, suele enviar muestras constantemente a los Estados Unidos para pruebas más completas.

Las restricciones de esta semana recordaron las de marzo, durante los primeros meses de la pandemia, cuando los militares impusieron limitaciones estrictas después de que un marinero que regresaba de licencia se enfermara, diera positivo en la prueba del virus y fuera puesto en cuarentena. Poco después, los funcionarios adoptaron la política de no revelar el número de contagios en la base, si los hubiera.

También se canceló el buceo en la bahía, un pasatiempo habitual entre los locales, así como una carrera tradicional de 5 kilómetros el sábado por la mañana para celebrar el 244 cumpleaños de la Marina de los EE. UU.

Cientos de soldados y familiares de miembros de la Marina llegaron a la base durante la pandemia y han pasado sus primeras dos semanas en cuarentena como medida de protección.

La mayoría de los 240 estudiantes que se estima residen en la base regresaron a las aulas el mes pasado por primera vez desde la pasada primavera. Durante este fin de semana, la escuela les dijo a las familias que volvería al aprendizaje remoto y que las clases de primaria se retrasarían hasta el miércoles.

La pandemia ha provocado la cancelación de lo que se esperaba que fuera un año ajetreado de procedimientos por crímenes de guerra en Guantánamo. La última audiencia se llevó a cabo a finales de febrero, en parte debido a la complicación de gestionar la cuarentena de un avión lleno de personal judicial que viaja desde Estados Unidos a cada audiencia. Se espera que un pequeño equipo de trabajadores de la Oficina de Comisiones Militares viaje allí el martes.

Ningún abogado defensor ha visitado a los 40 prisioneros de guerra durante la pandemia, aunque algunos se han comunicado a través de video o llamadas telefónicas supervisadas por militares. La pandemia también ha llevado a la Cruz Roja Internacional a cancelar dos visitas trimestrales programadas regularmente, lo que ha contribuido al aislamiento del puesto de avanzada.

Tomado De CIBERCUBA

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