Bajo presión, el Gobierno de Santiago de Cuba recula y devuelve el hogar para niños con nefropatías

Sin embargo, nadie se hizo responsable del desalojo del pasado martes. Tampoco hubo explicación sobre cuál iba a ser el destino del inmueble.

El psicopayaso Eduardo Montoya ante niños en tratamiento por nefropatías en Santiago de Cuba. E. MONTOYA/FACEBOOK

La presión popular consiguió que las autoridades de Santiago de Cuba revirtieran el desalojo de niños con insuficiencia renal de la casa que en los últimos dos años ha funcionado como hogar para ellos, y que está ubicada frente al Cuerpo de Guardia del Hospital Pediátrico Norte Juan de la Cruz Martínez Maceira.

Este viernes, pacientes, familiares y personal médico del hospital celebraban que se echara atrás una decisión que atentaba contra la vida de niños con enfermedades incurables y que consideraban injusta.

Vecinos levantaron sus dedos pulgares cuando vieron a los pequeños retornar al hogar que humaniza su estadía y les ofrece esperanza en medio de su gravedad.

«Montoya, Dios bendiga y premie tu valentía», exclamó una madre a cuya hija beneficia la existencia del hogar. La familia reside en Guantánamo y tiene que acudir al servicio de hemodiálisis en días alternos hasta que la niña pueda recibir un trasplante de riñón.

El agradecimiento de la madre, que lleva años con su hija en tratamiento, hizo alusión a la enérgica postura con que el profesor Eduardo Montoya, líder del equipo de psicopayasos de la provincia, denunció el atropello.

El padre de otro pequeño, que además de la insuficiencia renal crónica padece osteogénesis imperfecta (fragilidad de los huesos) se abrazó a las enfermeras y les agradeció las gestiones.

Mientras tanto, su hijo Alexis se sentía feliz por volver a lo que llama «su casita», sin comprender el peligro al que lo habían expuesto.

Por este caso, junto a los de otros niños con situaciones tan graves o perores, estallaron los santiagueros. Consideraron que nadie con sentido común alejaría del hospital a un pequeño al que no le funcionan los riñones, propenso a sufrir fracturas y al que hay que manipular con extrema delicadeza.

Un matrimonio de holguineros recibió la noticia llorando. Pese a sus dificultades económicas, la pareja había alquilado una habitación en una casa cerca del hospital para evitar que su hijo fuera trasladado lejos.

Como informó DIARIO DE CUBAcontra la recomendación de los médicos, las denuncias del psicólogo Montoya y las súplicas de los padres, que el 27 de diciembre de 2021 enviaron una carta al Partido Comunista provincial, el pasado martes 18 de enero se ejecutó el desalojo del hogar nefrótico. Los niños que se beneficiaban de él fueron concentrados en una sala del Hospital Pediátrico Norte.

La intención era trasladarlos más tarde a un apartamento de solo dos habitaciones y un baño ubicado en Micro 9, distrito José Martí, a varios kilómetros del hospital. En esa zona el servicio de transporte es pésimo y los ciclos de distribución de agua son de entre 10 y 15 días, lo que podría empeorar la situación de los niños enfermos.

Luego, las autoridades propusieron habilitar un local dentro del hospital, lo que fue rechazado por los padres porque los niños tienen defensas muy bajas y son propensos a contraer infecciones.

«¡Avísenle al ministro de Salud!«escribió en sus redes sociales Montoya, con 35 años de experiencia.

«¿Por qué esa medida de traslado a un lugar tan lejos? ¿Por qué destruir la estabilidad de un trabajo médico sicológico para crear ansiedad e inseguridad (en los niños)?», cuestionó. «¿Cuál es la razón que convenza para tomar tal conducta? ¿Cuál será el futuro de esta bella casa situada en un barrio tranquilo y cerca del hospital?, en momentos en que los padres y los pacientes se encuentran bajo estrés y muy dolidos», añadió.

A Montoya lo secundaron usuarios de las redes sociales, indignados por la decisión de las autoridades.

«Espero que la humanidad y el buen juicio logren triunfar al final de este proceso«, comentó Michel Torres Leyva. «Están dañando la tranquilidad y seguridad de lo más bello y sagrado de la vida, los niños«, escribió por su parte Berta Rodríguez.

«Es muy lamentable que todo lo que hemos luchado y seguimos batallando día a día los cubanos se vaya a la mierda«, dijo la usuaria Daniela Reyes; al tiempo que Maribel Miranda calificó el desalojo de «absurdo e inhumano».

«Reanalizar» el caso

Según funcionarios contactados, en la tarde del jueves, poco después de que DIARIO DE CUBA publicara el caso, la Intendencia indicó finalmente «reanalizar» la situación, en un intento por aplacar la creciente inconformidad y las críticas.

En una reunión, el psicólogo Montoya y la doctora Vilma Zayas, ignorados hasta ese momento, explicaron las consecuencias que tendría para los pacientes despojarlos de la casa.

Finalmente, los funcionarios recularon y decidieron dejar el hogar nefrótico donde estaba.

En la reunión nadie se hizo responsable del desalojo del pasado martes. Tampoco se explicó cuál iba a ser el destino del inmueble.

Al divulgarse la decisión, varios emprendedores y dueños de negocios particulares se brindaron para reparar el hogar —un deber que corresponde al Estado—, lo que responde al clamor de la población de ayudar, en vez de perjudicar.

Este no era el primer desalojo del hogar para niños con problemas renales crónicos, que forma parte de un programa concebido hace más de tres décadas para mejorar la estancia de los menores que de deben someterse a diálisis y otros tratamientos.

A finales de 2019 la casa entonces estaba destinada a ellos —y que disponía de cinco cuartos, tres baños y otras comodidades— fue cerrada entregada como «estímulo» al entonces director provincial de Salud, Guillermo Mora, quien dos meses después fue destituido por sus errores.

En medio de ese «estira y encoje» de prebendas y sanciones, y de las acaloradas protestas de los padres y el personal médico, los pacientes nefrópatas fueron reubicados en la casa frente al Cuerpo de Guardia del Pediátrico Norte que ahora han recuperado.

TOMADO DE DIARIODECUBA

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