La también madre de una niña de 10 años dice ser revolucionaria y solo querer una vivienda, está dispuesta a pagar por ella

La construcción de hoteles continúa en medio del déficit de vivienda. 

Una cubana con cinco meses de gestación y madre de una menor de 10 años ha sido amenazada por las autoridades de Cuba de ser desalojada del cuarto que ocupa en el municipio de Centro Habana.

Luego de quedar embarazada, Liane Bengochea Zayas fue echada de la casa familiar, por lo que al verse sin techo y con su hija, prefirió romper la puerta del cuarto que ahora ocupa también junto a su esposo.

Según indicó a CubaNet, la habitación estaba vacía por el fallecimiento del titular del beneficio gratuito de la misma, aunque un familiar del propietario conservaba la llave e intentaba venderla, algo prohibido por la ley general de vivienda.

En Cuba existe una categoría jurídica de titularidad llamada “usufructuarios”, sobre cuarto o habitaciones, que no reúnen los requisitos técnicos para considerarse viviendas adecuadas.

Estos cuartos estrictamente pertenecen al Estado y los usufructuarios, que pueden ser gratuitos o pagos, solo tienen derecho a habitar el lugar, pero a su muerte la Dirección Municipal de la Vivienda vuelve a tomar propiedad de este y decide a quien transferir el usufructo.

“A los pocos días de ocupar el cuarto, se presentaron funcionarios que dijeron ser de la Dirección Municipal de la Vivienda de Centro Habana, pero no mostraron identificación alguna”, dijo Bengoechea.

La mujer de 33 años, cajera y vendedora de ocupación, señala que fue intimidada por los agentes para hacerla abandonar el usufructo.

“Me intimidaron y llegaron a romper la reja, pero yo empecé a gritar y pedir auxilio. Entonces, ante la aglomeración de vecinos se retiraron amenazándome, diciendo que me sacarían del cuarto de cualquier manera y que me meterían presa”, explicó.

La mujer ya no sabe qué hacer, pues está próxima a tener su segundo hijo y necesita un lugar para habitar, lo que quiere hacer legalmente.

“Yo sólo quiero tener un techo para parir y cuidar de mis hijos. Soy revolucionaria, soy dependienta de tiendas recaudadoras de divisas. Quiero legalizar mi situación y pagar el usufructo si fuera necesario”, indicó.

Tan solo pasar la noche le genera angustia en medio del toque de queda y las demás medidas de prevención del coronavirus, por lo que al buscar refugio debe hacerlo en un número limitado de horas.

“No tengo adónde ir. Para un parque no puedo por la COVID-19 y para mi casa no puedo regresar porque me van a matar. De aquí no me saca nadie”, concluyó la madre.

El déficit de vivienda en Cuba es grave, con miles de familias habitando en peligro de derrumbe, otras en casas de madera y cartón hechas por ellos mismos y otros más sin un techo en absoluto, por lo que son frecuentes las ocupaciones de locales estatales cerrados o viviendas vacías.

Según cifras oficiales del gobierno cubano, actualmente existe un déficit de más de 900 000 inmuebles para familias en el país.

Tomado De Periodicocubano

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