Apagones en La Habana: para calmar las manifestaciones en los pueblos de interior

‘Que no se confíen, que las guerras en Cuba han salido del campo’, advierte un residente en Holguín.

Apagón en una ciudad cubana. GETTY

«Nos están jodiendo más a los que vivimos en los municipios porque creen que nos pueden controlar mejor que a la gente de Holguín (la ciudad cabecera provincial), donde quitan la corriente solo cuatro o cinco horas, y de día casi siempre. Pero que no se equivoquen, porque la gente está reaccionando y ya varios pueblos se han tirado para la calle«, dijo Marlenis, una holguinera de Cueto.

«Es un abuso tantas horas de apagón seguidas en Cueto, hasta más de diez, y después se la vuelven a llevar a cada rato o baja el voltaje y se apaga todo. Es criminal lo que hacen con nosotros, con razón todo el mundo se quiere ir del país», añadió desesperanzada.

«Es un apagón detrás de otro, este país no sale de una para entrar en otra. Tengo miedo, pero si la gente sale a la calle y se planta, yo estoy tan ‘empingao’ con esta mierda que creo que me tiro, y a lo que venga. Estamos en el tope, ya esto no es vida», apuntó por su parte Sergio, un cuentapropista de San Germán, de paso por la ciudad de los parques.

En efecto, son recurrentes en las redes sociales las quejas de la población de los municipios fuera de La Habana y de las cabeceras provinciales, que soportan los largos y reiterados apagones mientras en las ciudades más pobladas apenas afectan el servicio. El patrón de apagones evidentemente obedece al temor del Gobierno a manifestaciones populares espontáneas y multitudinarias, que no pueda controlar.

Es por ello que, a diferencia del 11 de julio del año pasado, cuando la mayoría de los manifestantes eran de los núcleos poblacionales mayores, principalmente en La Habana, en esta nueva etapa en que el Gobierno concentra la presión de la crisis en el campo y las ciudades pequeñas, es en esos poblados donde han ocurrido los estallidos: Los Palacios, Sagua La Grande, Jaguey Grande, Caibarién, Tapaste, Campechuela y otros.

«Eso de la corriente nunca lo van a poder arreglar, ya eso igual que todo lo demás, se jodió también. Dijeron en julio y fue mentira, ahora que para fin de año o el año que viene. Mentira también. Aquí nada sirve ya, todo está destruido. No les creo ni una palabra de lo que dicen (desde el Gobierno). Ahora la han cogido con los municipios, un apagón detrás de otro, por miedo a los habaneros. Allá no quitan la corriente, pero que no se confíen, que las guerras en Cuba han salido del campo, no de La Habana», advirtió Sergio.

El Gobierno parece haberse dado cuenta de que juega con fuego castigando a los municipios del interior y privilegiando a La Habana. Con la justificación de supuesta «solidaridad» con el resto del país, las autoridades habaneras han anunciado que habrá cortes eléctricos —aunque de corta duración y cada tres días— también en la capital.

Algunos habaneros habían expresado inconformidad con el privilegio mal intencionado que recibe la capital y que castiga más a una parte de la población que a otra, por el temor del régimen a otro estallido como el del 11J.

«Si se programaran apagones de dos o tres horas nada más en todo el país, parejo para todo el mundo, no serían tan afectados como están siendo las ciudades y poblados pequeños, que están sufriendo tan reiterados y prolongados apagones. Sería lo justo», dijo Andrés Dovale.

La crisis del sistema socialista cubano, sobrecargado de control estatal, centralismo y planificación, se complejiza. El capítulo energético es ahora el más sensible y antipopular, emulando con el desabastecimiento de alimentos y medicinas, el comercio en (Moneda Libremente Convertible) MLC y la debacle sanitaria agravada por rebrotes de Covid-19, leptospirosis, sarna y dengue.

Ahora son sin dudas los apagones los que más están poniendo a prueba la efectividad de los mecanismos de control social y represión del régimen, constantemente desafiados por manifestaciones espontáneas de la población, que ya no solo grita por «jama» o porque le pongan la electricidad, sino que también pide libertad y cambios.

TOMADO DE DIARIODECUBA

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