Ante la inseguridad que reina en las ciudades cubanas, las leyendas urbanas florecen

‘Si encuentran a un niño que llora en la calle con una dirección en la mano llévenlo a la Policía’, advierte un mensaje viral por estos días en la Isla.

Una motorina parqueada en una calle de La Habana. DIARIO DE CUBA

«Si encuentran a un niño que llora en la calle, con una dirección en la mano, y les dice que lo acompañen a esa dirección (aunque sea cerca), llamen o llévenlo a la Policía y no a la dirección indicada. Este es el nuevo método que están usando para el secuestrorobo y violaciones», reza una imagen que se ha hecho viral en la mensajería de WhatsApp en Cuba.

Se trata de una presunta advertencia de la Policía cubana que va dirigida, dice, «para los que salen por la noche, a los que salen de la universidad, trabajo y a la salida de los colegios».

«Atención, seamos sabios. Comparta esta información. Nunca se sabe si nos toca. Compartir no cuesta nada, solo unos segundos. Gracias», finaliza la nota, que DIARIO DE CUBA comprobó que ha sido compartida y leída en La Habana y Holguín, ciudades a unos 700 kilómetros de distancia una de otra.

No obstante, un examen más detenido de la imagen con la advertencia permite apreciar en su fondo una marca de agua que dice claramente: «Policía de Colombia».

A pesar de ello, el mensaje aparece como «Compartido muchas veces» en la plataforma de mensajería, una observación que ese servicio coloca para evitar cadenas de mensajes o spam que colapsen la comunicación.

¿Por qué una señal de miedo social como esta se vuelve viral en Cuba hoy? La inseguridad se ha apoderado de los cubanos después que desde fines de año comenzaran a hacerse comunes las denuncias de robos, asaltos, hurtos e incluso asesinatos, sobre todo para apoderarse de motos eléctricas o teléfonos celulares, además de otras pertenencias.

Confusiones como las del mensaje antes citado permiten evaluar el peso real del temor que hoy existe entre la gente. Y ante ello, la inteligencia colectiva echa mano a estrategias de autoprotección.

«Salgo con una cartera vieja y fea, pero no me atrevo a llevar nada que llame la atención»

Elena Ruiz es una trabajadora del Estado en Holguín de 63 años que no ha sido asaltada pero ha escuchado infinidad de anécdotas sobre la delincuencia en esa ciudad.

Según cuenta «una estrategia que están usando es que cogen una billetera como si tuviera mucho dinero y cosas duras, como si fueran prendas, la recogen y le dicen a los infelices que pasan ‘mira compadre, me encontré esto, vamos a dividirlo’, y cuando acceden los asaltan», contó a DIARIO DE CUBA.

«Ayer en el chat de WhatsApp de la empresa salió una foto de uno vestido de médico y una alerta de que es un impostor que va a las casas diciendo que está haciendo un censo para la vacunación y cuando entra dice que es un asalto», refirió.

«Aquí la gente está cuidándose mucho porque la gran mayoría tiene temor. Yo voy al trabajo temerosa porque no sabes qué te pueda pasar. Pidiendo que si me sale uno no me turbe y soltarle el bolso. Salgo con una cartera vieja y fea, que está de botar, porque no me atrevo a llevar nada que llame la atención. La llave en un bolsillo y el carnet en otro. El teléfono jamás en la vida sale de la casa, porque aquí por un teléfono te matan. Valen hasta 38.000 pesos».

Según ella, en el barrio de El Bosque, donde vive, «después de las 7PM en este pedacito no hay una casa abierta. Nadie sale de noche. La gente joven no está saliendo».

Ante las denuncias de robos de motores, sus conductores toman también medidas extraordinarias.

«Fuimos a un cumpleaños en las afueras de Holguín y yo iba con otro amigo en la moto, pero atrás me iba siguiendo mi cuñado en su carro, más a menos a nuestro alcance, por cualquier cosa que pudiera ocurrir», contó Edilberto Frómeta, vecino de esa ciudad oriental.

«Aquí ya la gente no monta motor. Para que tú veas una motorina de noche es o un loco o una necesidad muy grande«, asegura.

Lo mismo ocurre con el colectivo de motoristas que trabajan tirando pasaje en la ciudad. Después que la Policía local informara del asesinato para robarle su medio de trabajo del chofer holguinero Armando Argelio Pérez Zaldívar, reportado a fines de diciembre como desaparecido y cuyo cuerpo sin vida fue hallado más tarde, el gremio también tiene miedo.

«Uno de ellos decía el otro día: ‘eso le puede pasar a cualquiera de día o de noche, porque uno a veces coge por zonas solitarias’. Me imagino el temor que tienen al cargar a algunas personas, pero si es su sustento, tienen que hacer algo», refiere Frómeta.

«Esto se va a convertir en un oeste»

El periodista de DIARIO DE CUBA Jorge Enrique Rodríguez ha dado seguimiento para nuestro medio a varios casos de violencia delincuencial en La Habana.

«Llevar un teléfono es obligatorio en La Habana, debido a las largas distancias que las personas tienen que moverse», advierte. «Lo que sí se puede apreciar es que la gente los usa menos en la vía pública. Y en cuanto se montan en un almendrón, una gacela o una guagua es que lo sacan, pero con mucha alerta».

«Dentro de una guagua, por ejemplo, tratas de no usarlo si vas parado en la puerta, y tampoco al lado de la ventanilla, porque si el pillo está en la guagua te está velando, y espera una parada en la que pueda lanzarse a correr con un teléfono robado. Lo mismo dentro de un almendrón: el que está pegado a la ventanilla no usa el teléfono, porque te lo pueden quitar desde afuera».

«Los que tienen negocio, digamos, en Galiano, una calle llena de cámaras y gente, está más segura. Pero si vives en un barrio estás aislado y eres vulnerable. ¿Qué hacen? Pues tienes una persona vigilando cualquier movimiento alrededor: si alguien tira fotos; si pasa un tipo extraño. O sea, están montando un sistema de vigilancia», cuenta.

Según Rodríguez, la actual situación también activa la inteligencia social de los barrios habaneros. «Ahí dentro hay un sistema de antaño, no de ahora, que es solidario. En los barrios hay reglas que la gente intenta no violar, porque te pueden excluir. Así que viven más tranquilos, porque están en disposición de linchar al que cojan robando. Y eso es un elemento que a largo plazo va a ser malo para Cuba, porque es otro aspecto de la violencia». 

«Pero lo fundamental es que los barrios están activados para responder con mucha violencia. Esto se va a convertir en un oeste, porque a partir de ahora la gente va a determinar a quién le van a ‘meter un pase’, y va a haber confusiones. Porque van a linchar y a preguntar después. Y esto no va a parar. La gente no se va a dejar robar. Hoy un teléfono vale más que una persona. Si yo no tengo nada, ¿cómo me voy a dejar quitar lo poco que tengo? Ya la gente está a ese nivel. Como ven que la Policía no hace nada, pues dicen: ‘esto es justicia por mano propia'».

TOMADO DE DIARIODECUBA

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