Animalistas denuncian la matanza de más de una decena de perros en Santiago de Cuba

‘Queremos métodos que garanticen el bienestar: castren, desparasiten, entreguen en adopción, apoyen a los grupos de protección animal’, reclaman.

Perros callejeros en La Habana. DIARIO DE CUBA

Más de una decena de perros fueron exterminados en la Nueva Fábrica de Cemento del poblado Los Coquitos, en el reparto Abel Santamaría, Santiago de Cuba, para poner fin a «una plaga de pulgas» en una obra proyectada por militares, según una denuncia de animalistas cubanos.

«Trabajadores de la obra no deseamos hacer pública nuestra identidad por temor a represalias, pero no vamos a permitir que la matanza de estos animalitos quede silenciada, como tantas que seguro siguen ocurriendo a lo largo y ancho de Cuba«, escribió Filosiraptor en Twitter.

«Todo comenzó porque según ‘especialistas’ se había desatado una plaga de pulgas. No encontraron otra ‘solución’ (más) que envenenar mortadella y darla a comer a inocentes perros, que solo deambulan allí buscando cariño y un poco de comida», añadió el usuario.

El activista por los derechos de los animales dijo que «la masacre mayor ocurrió el pasado domingo 20 de marzo», cuando más de diez perros murieron.

«Solo se salvó una de ellos, porque le dieron a tiempo un antídoto; la encontraron luchando por su vida con síntomas más que evidentes de dolor. Muchos trabajadores que cuidaban de ellos lloraron, sufrieron, discutieron, etc., y las autoridades de Sanidad Animal respondieron sin la más mínima empatía por los animales«, denunció.

El animalista precisó que «donde se realizó este acto de salvajismo fue en la zona de Inversión. Allí fue donde permitieron y autorizaron que se realizara este horroroso asesinato».

«Los perros estaban sanos, pero si así no hubiera sido, el método para controlar una plaga de pulgas no puede ser provocar la muerte de un animal. Hay otros métodos más humanos, compasivos y que sobre todo salvan vidas: aplicar medicamentos desparasitantes para pulgas, en lugar de veneno (los medicamentos desparasitantes, las mismas entidades ejecutoras estamos seguros que pueden proporcionarlos, si quisieran) o contactar con los grupos de protección animal en la provincia, que hacen lo imposible por ayudar con los propios recursos que ellos mismos gestionan, sin ayuda alguna del Gobierno«, añadió. 

Recordó que «muchas empresas buscan apoyo en los grupos para entregar en adopción y curar a los perros y gatos que allí permanecen».

«¿Por qué esta unidad no lo hizo?» ¿Por qué Salud Pública en lugar de defender la salud y la vida, las quita?», cuestionó.

«Los animales en Cuba no tienen que pagar con su vida la incompetencia de las autoridades, la letra muerta de un Decreto-Ley que es una burla a los amantes de los animales en Cuba, que lucharon durante años por una ley que protegiera, que garantizara bienestar», condenó.

«Pareciera que el único método de control a la sobrepoblación de animales callejeros es la eutanasia, cuando el mismo Decreto-Ley la asume como el último recurso a emplear (en casos extremos) y mediante un modo compasivo e indoloro; nada que ver con lo que ocurrió en este lugar. ¡Qué impotencia descubrir el lunes que sus cuerpecitos, ya sin vida, no nos recibieran como cada mañana con saltos de alegrías!», lamentó.

El animalista señaló que no pudieron tomar fotos de lo ocurrido «pues no está permitido», pero exhortó «a alguna autoridad de Sanidad Animal a desmentir esta información».

«Vergüenza de Decreto-Ley de Bienestar Animal y vergüenza de autoridades de Sanidad Animal. No más muertes. Queremos que hagan su trabajo y empleen métodos que garanticen el bienestar: castren, desparasiten, entreguen en adopción, apoyen a los grupos de protección animal. Queremos que el bienestar animal sea tomado con toda la seriedad y la humanidad que merece. ¡Sus vidas también importan!», sostuvo.

El activista aclaró que la foto compartida «no es la real»: «como les expliqué nos daba temor tomarla porque es una obra que está siendo construida por militares. Solo agregué una foto que representara el horror ocurrido».

«La grandeza de una nación y su progreso moral, puede ser juzgada por la forma en que sus animales son tratados», concluyó.

TOMADO DE DIARIODECUBA

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