Anciano cubano en extrema pobreza pide ayuda para reparar su casa y le envían a la Seguridad del Estado

Un anciano cubano que vive en condiciones de extrema pobreza en el campo denunció que lleva 17 años pidiendo al gobierno que lo ayude a reparar su vivienda.

Gonzalo Hernández Rodríguez concedió una entrevista a la agencia independiente CubaNet en la que mostró el maltrecho estado de su casa, hecha de viejas tablas de madera, cujes y cartón, que se la están comiendo la traza y el comején.

Hernández relató que él tenía un pequeño rancho que se cayó en el 2003 y desde entonces comenzó a escribir cartas al Consejo de Estado para que lo ayudaran a levantarlo de nuevo.

“Empecé a hacer gestiones y a escribir cartas. Vino una señora de Vivienda por la noche a buscarme, no quedó en nada ni me dijo nada. Parece que era para una vivienda, pero si era para una vivienda se la echaron ellos en el bolsillo”, dijo.

“No me han resuelto nada en 17 años que llevo dando carreras y carreras, cansado de ir al Gobierno y al Partido, a todos los lugares. Incluso fui hasta el Consejo de Estado, a la provincia, al municipio, hasta que me cansé y dije: ‘no hago más nada, para qué. Y pensé: ‘voy a poner unos carteles ahí a ver si puedo resolver mi situación’”, detalló.

Conto el anciano que hace más de dos años decidió fabricar unos carteles con aluminio en los que denunciaba su situación, con frases como: ‘Más con menos para los que tienen’ y ‘Se me cayó el rancho, comencé a hacer gestiones’.

La acción provocó que varios agentes de la Seguridad del Estado se presentaran en su casa para forzarlo a quitar los carteles que puso en los altos de su casa como protesta.

Él bajó uno, pero luego cogió unos tubos que tenía y los soldó para hacer otros nuevos que colocó más alto aún.

“Porque Raúl Castro dijo en uno de sus discursos que yo lo oí –yo no tengo televisor ni nada, el pobre no puede tener nada de eso–, que a aquellas personas que vivían solas había que darle una ayuda decorosa. Yo dije: ‘bueno, a lo mejor ahora me ayudan’”, subrayó.

Hernández vive solo y no tiene ningún familiar que lo ayude. Solo percibe una chequera de 217 pesos con la cual tiene que comprar los alimentos y las medicinas para las enfermedades que padece: artrosis generalizada, sacrolumbalgia crónica, hemorroides y dos hernias.

“Los medicamentos cuando aparecen, si no, tienes que comprarlos en la farmacia de la calle”, criticó.

“Es como si tú fueras al mercado a comprar oro, carísimo, carísimo, hay que ser millonario con los salarios y los presos que hay”, agregó.

Por último, lamentó la decisión del gobierno de abrir nuevas tiendas para los que reciben dólares o euros del extranjero.

“Yo no tengo derecho a ir a una tienda de esas. ¿Con qué? Si lo que me pagan a mí es en dinero cubano, yo no puedo ir allí a comprar nada”, concluyó.

Tomado De CIBERCUBA

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