Al día con Florencia, Cuba y el Mundo

Alpidio Alonso no ha sido el primero

La historia del castrismo está llena de ministros, funcionarios y hasta embajadores que han recurrido a la guapería.

Ilustración. DIARIO DE CUBA

La gente dice que no, pero Alpidio Alonso hará historia. El grupo Porno para Ricardo le dedicó el tema “Comunista chivatón”, algo de lo que solo pueden presumir funcionarios muy selectos de la dirigencia comunista y él, que no lo es. Ahora como ministro de Cultura acaba de dar un manotazo que se sumará a los motivos de su celebridad. Nadie recordará jamás ningún ministro de la cultura castrista por sus aportes al área que encabezaron, pero este manotazo para quitar el teléfono móvil al periodista Mauricio Mendoza llegará lejos. Debe decirse, sin embargo, que no es el primero: a falta de estadistas, la historia del castrismo está llena de ministros, funcionarios y hasta embajadores guapetones.

El 22 de mayo de 2010 la artista noruega Alexandra Joner, de madre cubana, participaba frente a la Embajada de Cuba en su país en una manifestación que reclamaba libertad y democracia para el país de su madre. Ella filmaba la manifestación cuando se le acercó Carmen Julia Guerra, cónsul de la Embajada y esposa del embajador, la ofendió con un sonoro “maricona” que se puede escuchar en el video, y la mordió. El video de la “diplomática caníbal”, como la definieron algunos medios, es accesible en YouTube.

Diplomáticos bravucones hemos tenido numerosos. Vale mencionar a Juan Antonio Fernández Palacios, y su frase “Con Cuba no te metas”, en Perú en 2018. “Con Cuba no te metas” fue todo el argumento que consiguió estructurar frente a intervenciones en favor de la libertad de nuestro país pronunciadas en actividades previas a la VIII Cumbre de las Américas. La adaptación que la frase ha sufrido recientemente por el trovador Alejandro García “Virulo” para componer una conguita gubernamental, evidencian que, en lugar de discurso, la frase no pasa de estribillo.  

En el deporte no han faltado manotazos y patadas. Quizás Cuba pueda presumir de la mejor patada dada en olimpiadas: a un árbitro. Fue en los Juegos Olímpicos de Beijing, en 2008, cuando Angel Volodia Matos, con una carrera de excelencia en el taekwondo hasta entonces, pateó con la velocidad de un campeón al árbitro que había intervenido en el combate. La patada le mereció la suspensión vitalicia, tanto a él como a su entrenador, por parte de las autoridades mundiales de su deporte. El hecho no merecería estar en esta enumeración, dedicada a la intempestividad militante, sino fuera porque Fidel Castro, reflexivo y sensible a los deportistas, le justificó desde su retiro senil.

En la extensa Reflexión titulada “Para el honor, Medalla de Oro”, el comandante dedicó algunos párrafos a la patada de Ángel Volodia que, según él: “Asombrado por una decisión que le pareció totalmente injusta, protestó y lanzó una patada contra el árbitro”.  Es de agradecer que el deporte de Ángel Volodia no fuera el tiro con arco o pistola, pues el árbitro no habría salido con vida del lugar.

Del mismo modo se agradece que, entre las autoridades internacionales del taekwondo, Fidel Castro no encontrara la “simpatía” que despertaba entre las autoridades criollas, pues al concluir su artículo reclamó: “Para nuestro atleta de taekwondo y su entrenador nuestra total solidaridad. Para los que regresan hoy, el aplauso de todo el pueblo”. Resulta difícil pensar que atleta y entrenador hubieran recibido, luego de esa indicación del comandante, alguna sanción de un funcionariado manisuelto y boquisucio.

Pero en el deporte hay otras perlitas que sí merecen por sí mismas ser citadas en esta enumeración. Una de ellas aconteció durante los Juegos Panamericanos de Winnipeg, Canadá, en 1999, cuando en medio de un juego el exiliado Diego Tintorero saltó al terreno con un cartel que decía “La patria es de todos”. De inmediato, numerosos miembros del equipo lo cercaron y golpearon. Se destacaron en la golpiza, especialmente, dos leyendas del equipo Industriales, Javier Méndez y Juan Padilla. La golpiza les mereció ser invitados a la Mesa Redonda de la televisión cubana una vez de regreso al país. Allí Padilla calificó al exiliado de “antisocial influido por la mafia cubanoamericana”.

Este artículo no puede ignorar a aquel camillero de la Cruz Roja que la emprendió a golpes de camilla contra el opositor Andrés Carrión en marzo de 2012, después que Andrés gritara “Abajo el comunismo” durante la misa del Papa Benedicto XVI en Santiago de Cuba.

Entre un gremio tan bien provisto como el de los periodistas no podía faltar el manoteo y la amenaza. El periodista Boris Fuentes lució sus mejores galas de gladiador en los días en que el presidente Miguel Díaz-Canel realizó una visita oficial a Nueva York en septiembre de 2018. Boris Fuentes era su periodista de compañía, y realizaba las labores propias de su encomienda, cuando vio acercarse a Mario Vallejo, conocido periodista cubano en el exilio. Comenzaron un diálogo en que ambos se filmaban, al mejor estilo del Lejano Oeste, y a la interrogación de Vallejo sobre cuándo había sido electo Miguel Díaz Canel, el periodista cortesano no encontró mejor respuesta que un manotazo al móvil de su contrincante seguido de las siguientes palabras: “A mí no me estés filmando, que te reviento la cara”.

Lo gracioso y trágico de este personaje, es que poco después de regresar a Cuba, Boris Fuentes tuvo la mala suerte de realizar el reportaje para la televisión en el cual Miguel Díaz-Canel apareció afirmando que el limón es la base de todo. El episodio cubrió de ridículo al presidente cubano y, ya que no podía significar su ocaso, sí lo fue del periodista, que desapareció de todos los medios de difusión con la misma prontitud con la que había llegado.

Si bien es probable que por estos días de gloria para Alpidio Alonso, sus cúmbilas del Gobierno no quieran recordar al periodista caído en desgracia, hay que reconocer que fue Boris Fuentes, y no el actual ministro de Cultura, quien sumó la categoría de manoteo del teléfono móvil al repertorio de argumentos revolucionarios.

Tomado De DIARIODECUBA

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: