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Alexander Pupo: ‘en Cuba hay niños de rostro sin infancia en el corazón’

El médico cubano Alexander Raúl Pupo Casas, regresa a las redes sociales a compartir una extensa e interesante reflexión sobre la realidad de la infancia dentro de la isla.

Su mensaje, que surge a raíz de una publicación que leyó en el ciberespacio en donde se aseguraba que en Cuba los niños crecen felices, es un análisis profundo y con pruebas de que no es cierto.

El galeno antillano lamenta que en el país que nos queda los niños viven duros días de carencias, de no poder disfrutar como lo hacían los de otras generaciones.

“¿Serán los niños cubanos realmente felices? ¿Realmente tuvimos una infancia feliz y plena?”, se preguntó el profesional de la salud separado de su carrera por su posición política.

Cubita NOW reproduce sus palabras, de manera íntegra, a continuación:

Hola a todos… Por ahí en las redes me encontré una publicación donde se hablaba de lo felices que crecen los niños en Cuba y de lo mal que viven los niños en otros países.

Afortunadamente ya no somos un país desconectado de la realidad, por lo cual se convierte en chiste cualquier publicación ridícula que trate de enmascarar la realidad que existe tanto dentro como fuera del país.

Todos fuimos niños una vez, todos hemos vivido esa etapa, donde la inocencia nos hace casi inmunes a la realidad, pero para los que lo vivimos es fácil saber la realidad que se esconde detrás de esa supuesta felicidad.

Solo añora la riqueza quien la ha visto, solo añora la libertad quien la ha vivido». Un niño cubano ha aprendido a ser feliz con tan poco, su inocencia no lo deja analizar lo difícil que es para un padre no poder complacerlo. Aún recuerdo esa canción de «Los Aldeanos», esa canción que cada día está vigente en nuestra realidad.

Esa canción que hasta a un miembro del DSE lo hizo reflexionar sobre lo mísera que fue su infancia. Sí, porque hasta ellos tuvieron infancia, y aunque hoy se hayan olvidado de lo que les tocó vivir, o a sus padres, no pueden evitar esos recuerdos que alguna vez nos atormentan a todos. Y yo me pregunto cubano…

¿Serán los niños cubanos realmente felices? ¿Realmente tuvimos una infancia feliz y plena?

Desgraciadamente nuestros niños son esos que crecen sin chucherías, sin juguetes de calidad, sin un parque donde realmente puedan esparcirse, sin un desayuno real, sin mucha ropa, sin muchos zapatos, sin los medios que realmente se necesitan para conseguir una buena educación.

Más allá de los bienes materiales nuestra infancia se ve marcada por problemas que nos superan en edad, y nos obligan a quemar muchas veces esa etapa que debería transitar a su ritmo pero que la realidad obliga a poner velocidad en superarla.

Hoy por hoy, nuestros niños ya comprenden que con esto del reordenamiento sus necesidades espirituales serán sustituidas por las necesidades básicas, entienden que mamá ya no podrá comprarle juguetes ni chucherías.

Un niño cubano ya no corretea, porque sabe que esos zapatos que trae, aunque no son de calidad, cuestan muchísimo más de los que sus padres pueden permitirse, que esa mochila que lleva tiene que durarle al menos 3 o 4 años.

Ya ese niño comprende que ese juguete que ve en la vidriera no está a su alcance y que solo podrá jugar con él en su imaginación. Ese niño ya se acostumbró a no desayunar con leche o chocolate.

Ya sabe que el hambre solo será un ratico, porque sus padres harán hasta lo imposible por alimentarlo, incluso si eso incluye que ellos pasen hambre. Un niño cubano sabe ser feliz con una pelota hecha con una media rota, o con un bate hecho de un palo de escoba vieja o con una muñeca sin pelos que ya lleva tres generaciones en la familia.

«Un niño cubano sonríe, pero no es feliz». No porque no quiera serlo, sino porque realmente nunca ha conocido lo que es la verdadera felicidad.

En Cuba hay niños con psicología de adultos. En Cuba hay niños de rostro sin infancia en el corazón.

Tomado De CUBITANOW

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