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Alarma por brote de COVID-19 en prisión cubana

*Foto referencial

La prensa independiente cubana tuvo acceso a fuentes que confirmaron el brote de COVID-19 en la Prisión Provincial de Guantánamo, principal centro carcelario de ese territorio oriental.

Según recuerda una nota de Cubanet, la posibilidad de contagios por coronavirus en el penal había sido adelantada por ellos mismos a inicios de febrero.

Desde esa fecha, ya existían rumores de que el virus había llegado al establecimiento penitenciario, pero la información se basaba, en especial, en testimonios recibidos por el periodista Tomás Cardoso.

Esta semana, el rotativo conversó con familiares de tres reclusos -dos de ellos contagiados-, y confirmaron el brote en la prisión.

El reportero dialogó telefónicamente con un reo, quien hizo referencia a la situación del establecimiento penitenciario, pero como las fuentes informativas pueden ser reprimidas, CubaNet no revelará sus identidades.

“El brote de COVID -19 surgió en la prisión hace más de quince días. Ellos (los militares) hicieron las pruebas cuando la enfermedad ya había entrado allí. Me siento mal porque tengo dificultades para conocer la evolución de mi esposo y eso me está creando ansiedad, también a nuestros hijos y a toda su familia”, dijo al rotativo la esposa de uno de los reclusos diagnosticados como positivos.

En tanto la madre de otro recluso manifestó sentirse “muy preocupada” por la situación de su hijo, quien permanece “aislado y sin ayuda familiar”.

“Es verdad que esa es la misma situación en que están todos los enfermos, pero al menos nosotros deberíamos tener información precisa sobre la evolución de estos casos, pues los enfermos que se hallan en libertad tienen la posibilidad de comunicarse mediante el uso de teléfonos celulares con sus familiares. Pero en Cuba eso no se les permite a los presos. A ellos le conceden acceso a la telefonía pública, en condiciones normales, cinco minutos una o dos veces a la semana, así que imagínate cómo será en estas condiciones. Y eso crea mucha angustia en los familiares”, argumentó.

“Llevamos meses sin poder ver a nuestros familiares porque los militares cerraron la cárcel para impedir el contagio y ahora eso ha ocurrido por alguna negligencia o irresponsabilidad de ellos. Como siempre, los que pagan los platos rotos son los presos y sus familiares”, explicó la esposa de otro preso.

“Esto está muy malo, hermano. Todos los días los militares nos amenazan con nuevas medidas y a ellos, los causantes del contagio, no les pasa nada. Llevamos más de seis meses sin ver a nuestros familiares y ahora no tenemos esperanzas de poder verlos pronto”, siguieron los testimonios.

Tomado De CUBITANOW

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