Al Primero de Mayo en Cuba: ‘con todo’, pero ‘sin nada’

Así fue como los sindicatos cubanos perdieron su independencia y se alejaron de los intereses de los trabajadores.

Trabajadores tomando un descanso en La Habana.

El 1 de mayo de 1886, en Estados Unidos comenzó una huelga en demanda de mejores salarios. En respuesta a una bomba que causó la muerte a un policía e hirió a otros, la fuerza pública disparó contra la multitud en la plaza Haymarket, Chicago. En el juicio por los hechos, cinco obreros fueron condenados a muerte y tres a prisión.

En 1899, en memoria de las víctimas —conocidas como los Mártires de Chicago—, se declaró al 1 de mayo jornada reivindicativa de los derechos laborales y sociales de los trabajadores de todo el mundo, fecha que comenzó a celebrarse en 1890.

Los hechos de Chicago coincidieron con el surgimiento del sindicalismo cubano. En 1899 se fundó la Liga de Trabajadores Cubanos. Y en 1890 se realizó una manifestación por las calles habaneras en reclamo de la jornada laboral de ocho horas y aumentos salariales.

Las huelgas, extendidas por toda la Isla como método de lucha, lograron que en 1903 fueran declarados los días feriados; en 1909, la jornada de ocho horas para los mecánicos, operarios y jornaleros empleados del Estado; en 1910 la Ley Arteaga prohibió el pago de salarios en vales o fichas que obligaban a comprar en determinados establecimientos; en 1924 se crearon las Comisiones de Inteligencia Obrera en los puertos para canalizar los conflictos obrero-patronales por los embarques de azúcar, integradas por patronos y obreros.

En 1925 se creó la Confederación Nacional Obrera de Cuba, que desempeñó un papel destacado en el derrocamiento de Gerardo Machado, y en 1939 se fundó la Confederación de Trabajadores de Cuba, la cual logró una secuencia de legislaciones obreras, entre ellas, el Decreto 798 de abril de 1938, el Código de Trabajo cubano más avanzado hasta el día de hoy, cuyo contenido se refrendó en los 27 artículos que conforman el Título VI de la Constitución de 1940: los derechos individuales y colectivos del trabajo, desde el salario mínimo, regulado por comisiones obrero-patronales, hasta el derecho de libre asociación y de huelga, el descanso retribuido de un mes por 11 de trabajo, la jornada máxima de ocho horas y las semanas de 44 horas de trabajo con pago de 48.

Por la fuerza de ese movimiento, al concluir la II Guerra Mundial, el sindicato azucarero logró imponer una cláusula de garantía mediante la cual los trabajadores de ese sector obtuvieron un salario extra del 13,42%, conocido como «diferencial azucarero». En 1945, con medio millón de afiliados, la Confederación de Trabajadores de Cuba fuera la segunda central sindical más grande de la región.

Los sindicatos cubanos adquirieron locales propios como el edificio de Carlos III construido por el Retiro de Plantas Eléctricas y arrendado a la Compañía de Electricidad, y el Habana-Hilton, construido por el Retiro Gastronómico. El sindicato de Artes Gráficas emprendió la edificación de un reparto para trabajadores y se inició la construcción del Palacio de los Trabajadores con aportes de los afiliados. Cada 1 de mayo se celebraba con marchas obreras en todo el país que presentaban reclamaciones. En La Habana, la manifestación presentaba al presidente de la República una lista de demandas, muchas de las cuales se convertían en leyes.

La Revolución

El 22 de enero de 1959 la Confederación de Trabajadores de Cuba fue intervenida y sustituida por la CTC-Revolucionaria. Y en el X Congreso (noviembre de 1959), el Fidel Castro propuso un voto de confianza a la candidatura para secretario general de David Salvador Manso, quien expresó que los trabajadores no habían ido al evento a plantear demandas económicas. Ante la pregunta de un observador del Movimiento Social Cristiano, presente en el Congreso, acerca de cuál era entonces el proyecto de los trabajadores, Salvador Manso respondió: «Lo que diga el comandante».

El 9 de diciembre de 1960 los últimos reductos del sindicalismo cubano realizaron una manifestación de protesta por las calles de La Habana, por lo cual fueron expulsados de la CTC.

En noviembre de 1961, el XI Congreso de la CTC renunció a casi todas las conquistas históricas del movimiento obrero. Y en franca violación del Convenio 87 de la Organización Internacional del Trabajo, la nueva directiva fue elegida en presencia del jefe del Gobierno.

En septiembre de 2010, el documento titulado: «Pronunciación de la Central de Trabajadores de Cuba», publicado en Granma, sin hacer mención a la insuficiencia salarial, planteó: «Nuestro Estado no pude ni debe continuar manteniendo empresas, entidades productivas, de servicios y presupuestadas con plantillas infladas, y pérdidas que lastran la economía», planteamiento que, como otros tantos, demuestra que la CTC no representa los intereses de los trabajadores.

En mayo de 2013, el Pleno 93 del Consejo Nacional de la CTC designó a Ulises Guilarte de Nacimiento, primer secretario del Partido Comunista de Cuba (PCC) en la provincia Artemisa, para presidir la Comisión Organizadora del XX Congreso, como preludio de su designación al frente de la CTC.

En febrero de 2014, en el XX del Congreso de la CTC, Raúl Castro reconoció que: «el sistema salarial cubano no garantiza que el trabajador reciba según su aporte a la sociedad, las pensiones son reducidas e insuficientes para enfrentar el costo de la canasta de bienes y servicios». Y lo resumió así: «el salario no satisface todas las necesidades del trabajador y su familia, genera desmotivación y apatía hacia el trabajo, influye negativamente en la disciplina e incentiva el éxodo de personal calificado hacia actividades mejor remuneradas, desestimula la promoción de los más capaces y abnegados hacia cargos superiores».

En abril de 2017, Ulises Guilarte de Nacimiento, en una entrevista publicada en el semanario Trabajadores, dijo: «Si bien es cierto que hemos avanzado en la búsqueda de formas y sistemas de pago que aseguren mejorar los ingresos de los trabajadores en el sector empresarial (…) todavía hoy estos no son suficientes, y solo benefician al 49% de la totalidad de los trabajadores».

La actualidad

La subida de precios desde 2020, acentuada en 2021 con la Tarea Ordenamiento y continuada en 2022, es resultado de un sistema fallido. Ydael Pérez, ministro de Agricultura, en el informe de balance de 2021, reconoció que el año 2020 fue de los peores de la última década: de las 37 producciones se incumplen 32, y de diez indicadores que constituyen rubros exportables se incumplieron seis; todo lo cual pronostica el empeoramiento de una situación ya insoportable para la mayoría de los cubanos.

A pesar de ello, el 25 de abril de 2022, Ulises Guilarte de Nacimiento —sin mencionar la ausencia absoluta de relación entre los salarios y el costo de la vida—, llamó, en el programa Mesa Redonda, a desfilar el 1 de mayo bajo la consigna de la «unidad», para enviar «al mundo un mensaje contundente de apoyo del pueblo cubano a su Revolución».

Resumiendo

La independencia de los sindicatos constituye una premisa vital para la defensa de intereses de los trabajadores. Sus funciones —al quedar subordinadas política y constitucionalmente al Partido Comunista— dejaron de emanar de las necesidades e intereses de los trabajadores, lo que condujo a su desnaturalización.

TOMADO DE DIARIODECUBA

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

%%footer%%