Administración del presidente Joe Biden bajo presión para resolver el misterio de los ataques contra los diplomáticos en el llamado “síndrome de La Habana”

La resolución del inexplicable misterio de los ataques contra diplomáticos norteamericanos en todo el mundo, primeramente experimentados en la Embajada de Estados Unidos en La Habana en 2016, ha quedado bajo la presionada responsabilidad de la administración de Joe Biden.

Desde ocurrida la ofensiva, no han habido mayores explicaciones al respecto que puras conjeturas sobre las posibles arsenales que el Gobierno cubano o aliados pudieron haber utilizado, como armas de microondas o de ondas de radio para atacar los cerebros del personal de las sedes diplomáticas.

Los famosos ataques sónicos son conocidos como el “Síndrome de La Habana”, por su primer registro. Existe un mínimo de 130 casos de investigación abiertos debido a estas inciertas agresiones, llevadas a cabo por el Consejo de Seguridad Nacional, según explicaron fuentes del Pentágono.

Legisladores estadounidenses y todos los organismos políticos y de defensa de esa nación están exigiendo respuestas al Gobierno de Biden, luego de que el número de casos reportados se incrementara drásticamente en el último año.

Lo cierto es que nunca se ha podido encontrar un verdadero culpable, o comprobar si estos síntomas han sido o no producto de ataques.

La conclusión de estas investigaciones oficiales podría desencadenar terribles reacciones en la política exterior de Estados Unidos y, por lo tanto, alterar gravemente las relaciones internacionales en el mundo.

La administración Biden-Harris, por el momento, está garantizando la seriedad y rigurosidad del proceso investigativo, además de la correcta atención médica de los damnificados.

Aquellos que sufrieron afectaciones han mencionado dolores de cabeza, mareos y síntomas asociados a conmociones cerebrales, que en algunos casos precisan de meses de tratamiento médico. Algunos también afirman haber escuchado un ruido estridente antes de la aparición inesperada de los malestares.

Las noticias de al menos dos posibles incidentes en la zona de Washington son singularmente preocupantes, incluido un caso en los alrededores de la Casa Blanca en noviembre donde un funcionario dijo manifestar mareos.

El primero en publicar sobre el incremento de estos casos fue el New York Times. El incidente cercano a la Casa Blanca fue difundido primero por CNN y uno adicional en el mes de noviembre.

El secretario de Defensa interino durante los últimos meses de la administración del ex presidente Trump, Chris Miller, conformó un equipo con el objetivo de estudiar el fenómeno luego de que supo de un soldado a finales de 2020 que notificó haber sentido un “chillido” y un dolor de cabeza punzante, en un país no señalado por las autoridades.

Miller declaró a The Associated Press que “estaba extremadamente bien entrenado y estuvo en combate antes”, y precisó que no podían pasar por alto este caso porque se trata de un miembro del Departamento de Defensa.

La búsqueda de respuestas y una mejor atención a las personas con síntomas se convirtió en un compromiso público por parte de funcionarios de defensa e inteligencia.

El portavoz del Departamento de Defensa, teniente coronel Thomas Campbell, declaró que las razones detrás de cualquier incidente “son áreas de investigación activa”. El Gobierno no ha identificado ningún país como sospechoso, pese a que algunos perjudicados tienen sospechas alrededor de la medicación de Rusia.

Las autoridades no han mencionado a un país sospechoso, aunque algunas personas afectadas sospechan que Rusia está involucrada.

TOMADO DE CUBACUTE

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