A los cubanos en la isla solo les importa tres cosas: desayunar, almorzar y comer

  • Autor de la entrada:
  • Categoría de la entrada:Cuba
  • Comentarios de la entrada:Sin comentarios

Las familias cubanas, pese a las muy difíciles situaciones a las que se ven obligadas a enfrentar a diario, solo pueden pensar en una tarea, priorizada por encima de cualquier otra: traer comida a sus bocas y a las de sus hijos, y es que la terrible escasez de alimentos y la inflación en la isla dificultan más esa tarea a cada momento.

El país se ha decidido a promover y facilitar la producción nacional de alimentos, tras años viendo venir que no se podría continuar importándolos, pero décadas de utilización ineficiente de los recursos, políticas absurdas y restricciones asfixiantes, hacen que el daño sea irreversible. Cuba se encuentra sumergida en una de las crisis económicas y alimenticias más profundas de su historia.

La alquimia que los cubanos conforman con lo que pueden conseguir es digna de premio Nobel por el ingenio y la gran aptitud para la innovación que requiere, y es que buscar, comprar, dosificar y cocinar la comida constituye un trabajo en sí.

Se ha popularizado la frase: “En la isla solo hay tres problemas: desayuno, almuerzo y cena”.

Encima, el escenario epidemiológico causado por la pandemia de COVID-19 ha forzado a la mayoría de los cubanos a reinventarse, y la implementación de la Tarea Ordenamiento en enero de este 2021 solo logró agudizar la inflación de precios y la brecha social entre la población, y disminuir el poder adquisitivo del cubano.

La realidad es que Cuba importa alrededor del 70% de los alimentos que consume y el Gobierno cuenta cada vez con menos divisas para esa finalidad. Un resultado evidente de la escasez radica en las kilométricas colas y en el incremento constante de los precios de productos clave como el arroz.

Las autoridades cubanas, obviamente, no han podido solucionar décadas de ineficiencia crónica en unos meses, pero las medidas tomadas para aliviar la crisis solo han empeorado la situación.

Tareas básicas como la agricultura se hallan estancadas desde hace años por los problemas con las importaciones de recursos, la obsolescencia tecnológica y las trabas burocráticas que el Estado impone a los productores para tratar de dominarlos.

En ese sector hay problemas también con los impagos y los incumplimientos de contratos. Se ha conocido de más de un caso en el último año de campesinos que han visto sus producciones echarse a perder en el campo por incapacidad del Estado para recogerlas; y denunciar los impagos que experimentan los trabajadores es en vano, porque el Estado promete enmendar el problema y este solo continúa.

Oscar Fernández, Doctor en Ciencias Económicas, defiende la opinión de que el problema principal del sector agroindustrial “es de incentivos a los productores y flexibilidad”, pues ese es el punto de partida. El resto de inconvenientes son producto del “problema de oferta y de la aberrante estructura de mercado resultante”.

La improductividad solo se agrava, pues en lo que “la producción lechera mundial ha aumentado en más del 59%”, la de la isla solo ha visto un notable decrecimiento, llegando a cifras críticas que no pueden satisfacer ni una mínima parte de la demanda poblacional de esta materia prima.

El plan estratégico 2021-2024 del Programa Mundial de Alimentos (PMA) para la isla indica que la dieta de la familia cubana promedio es pobre en micronutrientes y no es lo bastante saludable ni variada a raíz de hábitos alimentarios inadecuados, factores socioeconómicos y escasez de alimentos nutritivos. Consecuentemente, la malnutrición es doble: la falta de micronutrientes y el sobrepeso y la obesidad. Cerca del 25% de los adultos cubanos eran obesos en 2016.

El informe ahonda en que, en 14 municipios de la región oriental, existe más de un 40% de padecimientos de anemia, afectando a alrededor del 38% de las mujeres embarazadas. Incluso con el programa que lleva a cabo el PMA desde 1997, la enfermedad prevalece.

La cadena de alimentos ve dificultades en la adquisición por el cubano medio de carnes y demás proteínas animales, granos, y hasta viandas, hortalizas y algunas frutas.

En función a mejorar la situación productiva, el Gobierno lanzó en el pasado abril un nuevo paquete de 63 medidas para aliviar la crisis, incluyendo la autorización, siempre que antes se cumpla con el Estado, de venta y consumo de carne de vaca, leche y derivados.

También en 2007, las autoridades llevaron a cabo transformaciones destinadas a aumentar la producción, entre las que se encontró la entrega de tierras en usufructo.

La “soberanía alimentaria y nutricional” continúa siendo un desafío nacional, especialmente ahora, con un déficit de poder adquisitivo crítico.

El acceso a los alimentos no se logrado mejorar ni con la Tarea Ordenamiento ni con las soluciones privadas, y además la búsqueda se convierte en una caza de recompensas tan absurda que dan ganas de no tener la necesidad de comer. De algo el ser humano tiene que morir, y parece que para el cubano va a ser de hambre.

TOMADO DE CUBACUTE

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.